Pablo abolió el Shabat y las Fiestas del Señor

 


Muchos creyentes interpretan Colosenses 2:16-17 como la prueba de que el apóstol Pablo abolió el Shabat y las fiestas del Señor al llamarlos "sombra de lo que ha de venir". Sin embargo, esto plantea una contradicción inevitable: si Yeshúa guardó el Shabat, celebró las fiestas y declaró que no vino a abolir la Torá sino a darle pleno cumplimiento (Mt. 5:17), ¿cómo podría Pablo anular lo que su Maestro confirmó?


La respuesta no se encuentra sacando de contexto estos versículos, sino comprendiendo el contexto de la carta, el trasfondo de sus palabras y la metáfora de la sombra.

El Propósito de las Citas Divinas (Moadim)

Antes de interpretar las palabras de Pablo, debemos responder una pregunta fundamental: ¿qué son el Shabat y las fiestas del Señor? Las Escrituras revelan que no son tradiciones religiosas establecidas por los hombres, sino moadim que en hebreo significan convocaciones señaladas por Dios para reunirse con su pueblo en tiempos específicos: el shabat cada semana y las citas de acuerdo con las lunas nuevas (meses). 


Juntos, el Shabat y las citas divinas constituyen el calendario profético de Dios, el cual revela tanto el plan de redención como los eventos de la primera y segunda venida del Mesías.


El Shabat es la señal física del pacto entre Dios y su pueblo (Éxodo 31:13) y el inicio del calendario profético (Levítico 23:3). Las lunas nuevas (inicio de mes) determinan el momento exacto de cada convocación y definen las estaciones del año que  marcan el orden divino para celebrar estas citas y revelar el plan de redención. Cada una tiene un propósito específico:


Citas de primavera: lo que da inicio al plan.

  • Pesaj: nuestra liberación, por el sacrificio del Mesías.
  • Panes sin levadura: nuestro nacimiento como congregación separada. 
  • Primicias: la promesa de la resurrección

Citas de verano, lo que se está cumpliendo.

  • Shavuot: el período que vivimos de separación de trigo y cizaña 

Citas de otoño, ¡lo que vendrá!

  • Yom Teruah: la resurrección y reunión del pueblo de Dios.
  • Yom HaKipurim: establecimiento del tribunal del Mesías.
  • Sucot: el Reino Milenial.
  • Día Octavo: la consumación de todas las cosas en los nuevos cielos y la nueva tierra.

¿Qué significa que sean "Sombra"?

Pablo no está aboliendo el Shabat ni las citas del Señor, sino desarrollando una profunda metáfora: una sombra solo existe porque hay un cuerpo real que la proyecta. En su analogía, el Shabat y las moadim son la sombra, mientras que el cuerpo que la produce es la congregación, cuya Cabeza es el Mesías (Col. 2:19).

Por lo tanto, la observancia bíblica del Shabat y de las fiestas en sus respectivas lunas nuevas constituye la sombra que este Cuerpo —la congregación unida a Yeshúaproyecta de manera visible en el mundo.


Pablo escribe que son sombra de lo que "ha de venir" (en futuro continuo), porque mientras el cumplimiento definitivo no llegue. Es decir, mientras no ocurran la resurrección de los escogidos, el tribunal del Mesías, el establecimiento del reino milenial y la consumación de todo, la congregación debe seguir proyectando esa sombra a través del calendario bíblico determinado por las lunas nuevas, como un ensayo profético en preparación de lo que vendrá.


El origen de la lista: Comida, Bebida y Fiestas

Al mencionar “comida o bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” (Col. 2:16), Pablo no improvisa. Utiliza una fórmula litúrgica del Tanaj (Antiguo Testamento), que describe el calendario sagrado y el culto asociado a él. Pasajes como Ezequiel 45:17; 2 Crónicas 2:4; 8:13; 31:3 y Oseas 2:11 reúnen estos mismos elementos para referirse al conjunto de las convocaciones establecidas por Dios y a las ofrendas de alimentos y libaciones que las acompañaban en los rituales del templo.


Pablo, por tanto, no introduce un concepto nuevo. Habla utilizando el mismo lenguaje de las Escrituras que conocían sus lectores, pero lo hace para establecer una diferencia fundamental: después del sacrificio perfecto del Mesías, el centro de esas convocaciones ya no debía encontrarse en el sistema sacrificial del templo, sino en la obra redentora de Yeshúa.


Las convocaciones permanecen; lo que cambia es la realidad que reflejan. Las comidas y las bebidas, los días de fiesta determinados por las lunas nuevas e incluso los días de Shabat ya no proyectan la sombra de un templo de piedra centrado en sacrificios y ofrendas, sino la de un templo de piedras vivas: la congregación, el Cuerpo del Mesías, cuya Cabeza es Yeshúa. De este modo, las convocaciones continúan anunciando el plan de redención, pero ahora a la luz de la obra consumada del Mesías y de la esperanza de su regreso.


¿Por qué dice Pablo: "Que nadie los juzgue"?

Si el shabat y las citas del Señor permanecen vigentes y su centro ya no es el sistema sacrificial del templo, sino la obra del Mesías, ¿por qué Pablo exhorta diciendo: "Que nadie los juzgue en comida o bebida, o respecto de día de fiesta, luna nueva o Shabat"? La respuesta está en el contexto y en el verbo griego krinō ("juzgar"), que significa emitir un juicio, condenar o actuar como árbitro. Como fiel seguidor de la Torá y los profetas (Hechos 24:14), Pablo enseñaba a las congregaciones a celebrar el Shabat y las fiestas según las Escrituras. Por lo tanto, resulta evidente que su advertencia no es contra quienes celebran shabat y las moadim, sino contra aquellos que pretenden imponer cómo deben guardarse. Su preocupación es otra. Desde el inicio de la carta, el apóstol expresa su lucha para que los creyentes alcancen el pleno conocimiento del Mesías y no sean engañados por doctrinas que aparentan sabiduría humana. Así, al decir "nadie los juzgue", Pablo advierte a la congregación que no permita que falsos maestros se constituyan en árbitros sobre ellos, imponiendo dogmas y tradiciones de hombres sobre las citas que él mismo les enseñó a celebrar fielmente.


"Que nadie los juzgue" significa que no permitan que nadie los descalifique ni los aparte de las convocaciones establecidas por Dios, imponiéndoles criterios, tradiciones o reglamentos humanos. El propósito de esas convocaciones es mantener vivo el calendario profético que revela el desarrollo del plan de redención; por ello, sustituir el Shabat y las citas del Señor por calendarios y celebraciones establecidos por los hombres implica dejar de anunciar ese plan tal como Dios lo reveló en las Escrituras. 


Conclusión


Volvamos a la pregunta con la que iniciamos este estudio: Si Yeshúa guardó el Shabat, participó de las fiestas del Señor y declaró que no vino a abolir la Torá ni los Profetas, sino a darles pleno cumplimiento (Mt. 5:17), ¿cómo podría Pablo anular aquello que su Maestro confirmó? Después de examinar el contexto de Colosenses, el lenguaje del apóstol y el trasfondo del Tanaj, la respuesta es clara: Pablo jamás enseñó la abolición de las citas del Señor, sino su verdadero significado en el Mesías. Colosenses 2 no trata de la abolición del Shabat ni de las moadim. El propósito del apóstol es exhortar a la congregación a permanecer unida a la Cabeza y a no permitir que filosofías humanas, legalismo, ascetismo, misticismo o cualquier otra enseñanza desvíen el significado de las convocaciones establecidas por Dios. Cuando Pablo afirma que el Shabat y las moadim son "sombra de lo que ha de venir", no declara que hayan perdido su valor. Por el contrario, confirma que continúan anunciando el desarrollo del plan de redención y mantienen viva la esperanza de su consumación en el regreso del Mesías.




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