Introducción
La historia de nuestro mundo empezó en la Eternidad cuando el כְּר֔וּב מִמְשַׁ֖ח (keruv de la unción) creado por Hashem (Ezq.28.14), y todos los que le siguieron, (Rev.12.4), fueron arrojados a este cosmos oscuro y pasan a ser llamados los nefelim (נְפִיל) o los “caídos”. Todos ellos cayeron porque el Keruv de la Unción quería ser exaltado por encima de Hashem, como esta escrito en Is.14.13-14 “Pero tú dijiste en tu corazón: "Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el צָפֽוֹן (Tzafon, morada de Dios). Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo”. El universo oscuro llamado tierra, estaba desordenado y vacío, pero Dios vino a organizarlo para retornarlo a la Eternidad. Él organizó la tierra y formó al hombre, al ver esto el “Keruv caído” se volvió un שָׂטָן (Satán,Adversario) de la obra de Dios, confundió a la humanidad y los sacó del Gan Eden, de la cobertura de Hashem haciéndoles creer que podrían ser como él también, dioses.
Apartados de Dios, la humanidad dio origen a dos linajes que se mezclaron y siguieron las enseñanzas de los caídos, que buscaban ser exaltados como dioses a través de la religión y cultos. Esta exaltación se puede apreciar si escudriñamos con cuidado un versículo clave de la Biblia, el Gn. 6.4, que en el contexto hebreo debe entenderse: “ Los נְפִיל Nefilim (el culto a los caidos) estaban en la tierra en aquellos días (refiriéndose al periodo antes del diluvio), y también después (refiriéndose al periodo después del diluvio), cuando los (בְּנֵ֤י הָֽאֱלֹהִים֙ beny ha elohim), herederos de los elohim (dioses caídos, hace referencia al linaje de Caín) llegaron a las hijas de los Adam, y les dieron hijos. Éstos fueron los הַגִּבֹּרִ֛ים (gibborim) poderosos desde la antigüedad, hombres de renombre”. Este pasaje se puede entender así:
En el periodo antes del diluvio, el linaje de Caín había impuesto la idolatría (exaltación) a divinidades arrojadas de la Eternidad por su rebelión y después del diluvio volvieron a establecer el culto a los caídos (nefilim)
Los herederos de esos cultos (linaje de Caín), escogieron las mujeres más puras en el linaje de los Adam.
Los hijos paridos del cruce de linajes se convierten en los gibborim, es decir los poderosos, reyes y gobernantes del linaje mezclado en el tiempo del diluvio y hasta el día de hoy
Hashem se reservó un remanente poniendo en escapatoria del juicio a ocho personas a las que Dios les dice en Gn.8.22 “Mientras dure la tierra, Tiempo de siembra y cosecha, Frío y calor Verano e invierno, Día y noche No cesarán". El mundo vino a ser diferente al de antes del diluvio.
Los “gibborim” con su exaltación a los nefilim habían creado una religión que transformó todo lo que Dios había organizado como bueno, en algo muy malo que Hashem no podía soportar. Pero el juicio del diluvio no detuvo los deseos de los caídos como nos muestra Núm.13.32-33 donde se puede ver que los espías enviados a Canaán traen el informe que había encontrado gente de gran estatura y nefilim, es decir que esa gente practicaba el culto a los caídos.
El comienzo de una nueva humanidad
Con el tiempo los descendientes de los hijos de Noaj vinieron a ser las 70 naciones y cuando solo habían pasado tres generaciones desde Cam nace Nimrod, como un gibborim que llevaría la humanidad nuevamente a la exaltación o adoración de los caídos. Gn.10.8, “Cus engendró a נִמְרוֹד (Nimrod, rebelión); se hizo גִּבּוֹר (gibor, poderoso), en la tierra”.
Nimrod se hizo rey y sacerdote del culto nefilim, creó ciudades y templos, mezcló la exaltación de los caídos con la de los gibborim, con lo cual surge la creencia de que los astros del cielo eran los dioses que dan el día y la noche, por tanto les dieron nombres de dioses a los días de la semana. Para Nimrod y sus seguidores los caídos eran los que les daban vida con el verano y muerte con el invierno. Además eran imagen y semejanza de los humanos por lo que se podían casar y tener familia y hasta tomar esposas humanas y engendrar hijos semidioses. Él hizo que los hombres unidos como uno, construyeran una Bab-ilu, Puerta de Dios que llegara al cielo. Esta fue la llamada Torre de Babel.
La herencia de Nimrod en Babilonia fue la religión a divinidades caídas, los herederos de Nimrod crearon un panteón de más de 3,000 dioses, donde los principales eran el sol que daba vida a las cosechas y traía salud durante el verano y la muerte que venía con la oscuridad del invierno. Cuando Dios esparció a las 70 naciones sobre la faz de la tierra, ya no hablaban una misma lengua pero si adoraban a los mismos dioses caídos, solo que ahora les adoraban con diferentes nombres. Las principales naciones mencionadas en la Biblia son las que se quedaron en los alrededores de Babilonia, los Caldeos, Asirio, Medos y Persa, los que se fueron a África, los Egipcios, Los que se fueron al Asia, los Griegos, las siete naciones que poblaron Canaán, los que emigraron al norte de Europa, los Celtas y los los etruscos en Italia, los que serían los pueblos nórdicos más al norte de Europa. Todos ellos levantaron sus propios cultos nefilim, pero casi todos coincidían en que los cultos se celebraban en los solsticios con sacrificios de esclavos, vírgenes y niños todo como ofrenda por buenas cosechas el año siguiente. Los cultos eran fiestas llenas de sangre, borracheras y orgías.
Cuando el pueblo escogido sale de Egipto, Babilonia llevaba casi 1000 años esparciendo su semilla de idolatría, por eso el Señor les dice en Deu.4.15-19 que se aparten de eso. Pero unos 700 años después de haber salido de Egipto las 10 tribus que formaban la Casa de Efraim se iban en pos de los adoradores de los caídos y 200 años después la Casa de Yehuda es castigada por la misma cosa.
El Nacimiento de Roma y sus Fiestas
700 años antes de la llegada de Yeshúa, Roma era una nación formada por tres pueblos salidos de Babilonia, los Sabinos, los Latinos y Los Etruscos, pueblos que peleaban entre sí, tenían diferentes lenguas pero los mismos dioses. Los Etruscos eran los más religiosos de los tres y los más avanzados. Para ellos era muy importante el reino de los muertos, el inframundo o infierno. Sus sacerdotes se establecieron en él monte vaticinĭumi a donde acudían los romanos a consultarlos. Este monte es lo que hoy se conoce como el vaticano.
Faltando 300 años antes de la llegada del Mesías, la Casa de Efraim se había perdido totalmente entre las naciones gentiles y Yehuda es tomado por los griegos y sus miles de dioses. Y cuando ya faltan 60 años para la llegada del Mesías, Roma ya era el gobernante (gibor) mundial y como era su costumbre adoptó los dioses de los pueblos conquistados y los presentó a tierra de Judá y a su mundo romanizado.
El mundo globalizado empezó casi uniformemente a celebrar las fiestas de los dioses romanos de acuerdo a las estaciones, invierno y verano. En el solsticio de invierno, a final de octubre iniciaban las Lémures que era una mezcla de fiesta etrusca y celta la cual representaba la apertura del portal entre el mundo de los vivos y el inframundo. En noviembre los graneros estaban repletos de las cosechas, el ambiente era de satisfacción y se inician los preparativos de las festividades de diciembre en honor al dios Saturno, quien era el dios que les había enseñado a los humanos la práctica de la agricultura.
Las celebraciones a Saturno eran llamadas Saturnalias y se realizaban por una semana justo en el solsticio de invierno entre el 17 y el 23 de diciembre en cada año. La celebración de esta fiesta era una exhibición de anarquía, los gibborim romanos escogían un rey ficticio entre las familias pobres y le llamaban “Saturnalicius princeps” o también el Señor de la Anarquía, a él se le daba derecho de hacer “travesuras” libremente. Era un tiempo de regocijo y las personas se daban regalos entre sí. Los esclavos tenían las libertades de las que disfrutaban los ciudadanos comunes, todos se emborrachaban en público, dejaban a un lado la decencia, los hombres cambiaban roles con las mujeres y viceversa. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno, seguido de un banquete al cual podía asistir todo el pueblo. Durante los días de fiesta, no se ejercían trabajos, se engalanaban las calles, la gente decoraba los árboles de sus casas. Los ciudadanos usaban ropas más informales en lugar de la toga habitual, y había rondas de banquetes, juegos y fiesta para todos. Este era el mejor de los tiempos para los romanos.
Hacia el año 62 a.C, Roma llegó hasta las tierras de Babilonia y allí adoptó a su manera al dios Mitra, dios Sol, crearon una religión llamada mitraísmo que fue de rápido crecimiento desde el siglo I hasta el siglo IV. Mitra el dios Sol, entró en el corazón de los romanos a través de los soldados y con el beneplácito de los “poderosos”. y luego de siglos de celebrar los muertos en octubre y a Saturno en Diciembre, se empezó a celebrar el nacimiento de Mitra “el dios invicto” o “el Sol invicto” en la noche más larga del solsticio, el 25 de diciembre. Más de 3,000 años después del diluvio, los nefilim “caídos” con la ayuda de los gibborim del mundo seguían siendo exaltados.
0 Comentarios