Introducción
Un árbol decorado, luces, regalos y la figura de Santa Claus. ¿Forman parte del relato bíblico del nacimiento del Mesías o son tradiciones que aparecieron siglos después?
Cada año, millones de personas creen estar celebrando el nacimiento de Yeshúa según la biblia. Se afanan por símbolos, sin preguntarse si son bíblicos o si tienen alguna relación con el Mesías. Pero surge una pregunta honesta:
¿De dónde vienen realmente el arbolito y el Santa Claus?
Para responder, debemos mirar la historia, porque estos elementos no los encontraremos en la Palabra de Dios.
1. El árbol del solsticio: un símbolo anterior a la Navidad
La celebración del solsticio de invierno para los pueblos nórdicos era conocida como las fiestas de Yule. Palabra que según los historiadores proviene del nórdico antiguo jól o júl, que a su vez se traduce como "rueda".
El solsticio de invierno es fenómeno astronómico que marca el día más corto y la noche más larga del año ocurre entre 21 y 25 de diciembre. Para los pueblos nórdicos el tiempo era como una rueda, cuando llegaba el invierno esa "rueda" dejaba de moverse y los atemorizaba. Las noches se alargaban, el frío aumentaba y parecía que el dios sol estaba no resucitaría.
Para acelerar la resurrección del dios Sol los "pueblos nórdicos" celebraban la fiesta del solsticio de invierno. Celebración pagana con la cual pretendían que el dios Sol "renaciera" y los días empezaran a alargarse para que el frío disminuyera y la tierra produjera.
En la mitología nórdica, el dios Odín era un Jólnir (que se traduce como "El padre de Yule" o "El señor de Yule, el Señor de la rueda"). Esa noche de la resurrección del sol (entre el 21 y 25 de diciembre), el dios Odín lideraba la Cacería Salvaje (Odens jakt), una espectacular y terrorífica procesión aérea de dioses, espíritus y perros fantasmales que cruzaba el tormentoso cielo invernal.
Por otro lado, los pueblos nórdicos tenía otro ídolo: El Yggdrasil, árbol sagrado de los pueblos nórdicos (el árbol de la vida)
Los pueblos nórdicos creían en Yggdrasil, el árbol cósmico que sostenía el universo. El culto a este árbol era parte de las celebraciones del solsticio. Estas celebraciones incluían prácticas religiosas profundas:
- sacrificios de animales
- sacrificios humanos en ocasiones especiales
- banquetes rituales
- encendido de luces (fogatas) y antorchas
Los relatos históricos describen que los cuerpos de los sacrificios eran colgados en árboles sagrados como ofrenda a sus dioses. El árbol funcionaba como un altar vivo para invocar el retorno del sol. Los lugareños cortaban árboles y los decoraban con luces y fuego que representaban: el sol, la luna y las estrellas
Además, llevaban árboles perennes dentro de sus hogares, porque su verdor en invierno simbolizaba la vida que resiste a la muerte.
En otras palabras: El árbol no era un adorno. Era un símbolo religioso de vida, fertilidad y renacimiento del sol.
2. De ritual pagano a símbolo cristianizado
Con la expansión del cristianismo católico en Europa, muchos pueblos no abandonaron de inmediato sus tradiciones. En lugar de desaparecer, muchas prácticas fueron reinterpretadas y recibieron nuevos significados. Así, el árbol del solsticio fue adoptado progresivamente dentro de las celebraciones católicas europeas y con el tiempo:
- Las luces pasaron a representar a Cristo como luz del mundo
- Los cuerpos que colgaban pasaron a ser manzanas que recordaban el pecado original
- La estrella se relacionó con la estrella de Belén
El árbol dejó de ser visto como símbolo del sol… y comenzó a asociarse con la Navidad. Pero históricamente, el árbol aparece siglos después del nacimiento de Yeshúa, como un intento de convertir paganos en cristianos.
3. ¿De dónde surge Santa Claus?
La figura de Santa Claus tampoco proviene del relato bíblico. Su origen comienza también las fiestas paganas del solsticio.
En ese ambiente festivo según las tradiciones nórdicas, el dios Odín rondaba el mundo montado en su caballo de ocho patas, llevando a cabo una espectacular y terrorífica cacería acompañado de una procesión aérea de dioses, espíritus y perros fantasmales.
Odín era el vigilante del mundo. Durante la festividad, en la oscuridad de la noche más larga, el "señor de la rueda" era informado por sus ayudantes, sobre quien se había portado mal o bien y con base en eso, castigaba o premiaba.
Siglos después cuando el catolicismo llego a las poblaciones paganas del norte de Europa llevaron la tradición de un personaje pagano histórico: un obispo del siglo IV llamado Nicolás de Mira, conocido por su generosidad hacia los pobres y los niños.
En la medida en que el catolicismo fue penetrando los pueblos nórdicos, la historia de Nicolás se fue mezclando con las con tradiciones locales de la fiesta de Yule y Odín. La historia de Nicolás se modificó: Viajaba por las noches en un trineo de ocho renos, era acompañado de ayudantes que le informaban a quien premiar y a quien no.
Esta mezcla de personajes paganos y católicos dio origen en el norte de Europa a un nuevo personaje: Sinterklaas, que en el idioma neerlandés, esta palabra es una contracción rápida de Sint-Nicolaas (San Nicolás). Un personaje que: viajaba por las noches, entregaba regalos a los niños y era acompañado por personajes folclóricos.
Cuando los colonos holandeses llegaron a América, llevaron esta tradición consigo y en el siglo XIX, y más tarde cuando los ingleses colonizaron el territorio, SinterKlaas empezó a pronunciarse como: Sinter=Santa y Klass= Claus que suena "Clos". Así la mezcla de Odín y el obispo Nicolás empezó a llamarse hasta hoy "Santa Claus".
La literatura y la cultura popular moldearon la imagen moderna del personaje y le agregaron una novena pata al caballo de Odín con un noveno reno al trineo del SinterKlaas, pusieron nombre a todos los renos y llamaron al noveno Rudolph (Rodolfo).
El nuevo personaje siguió rondando el mundo en las noches más largas, acompañado de sus ayudantes, le agregaron un taller de juguetes en el polo norte, y su misión que antes era una cacería salvaje ahora es una repartición de juguetes.
Así nació el Santa Claus contemporáneo.
4. Dos historias diferentes
Al llegar a este punto, el contraste es evidente. El relato bíblico del nacimiento del Mesías incluye:
- un ángel anunciando el nacimiento
- una familia humilde
- un pesebre en Belén
- pastores adorando al niño
Pero no incluye: árboles decorados, renos voladores y la entrega de regalos por un personaje nocturno. Estos elementos surgieron siglos después, a través de procesos culturales, históricos y un fuerte sincretismo religioso.
Conclusión:
El árbol navideño y Santa Claus no nacen del relato bíblico del nacimiento del Mesías. Son el resultado de siglos de historia, tradiciones del solsticio, costumbres europeas y reinterpretaciones culturales.
El árbol fue: símbolo del renacimiento del dios sol, altar ritual en celebraciones de fertilidad, decorado con luces como representación del cielo
El Santa Claus fue un personaje moldeado a partir de tradiciones paganas europeas y cultura moderna.
La pregunta central vuelve a surgir:
¿Estamos celebrando el nacimiento del Mesías según las Escrituras, o celebrando tradiciones paganas disfrazadas de tradiciones bíblicas?
Por lo tanto, un árbol y Santa Claus no tienen nada que ver con el nacimiento del Mesías, que anuncia algo mucho más profundo: la encarnación de Dios, la redención de la humanidad y la llegada de la verdadera vida.
Shalom
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