E videntemente la guerra entre palestinos e israelíes está subiendo de nivel. Y para entender esto debemos verlo a través de los lentes bíblicos.
Los Árabes y los llamados palestinos son parientes de los israelitas. Ismael, hijo de Abraham (Gen.16.11) engendro a los árabes (Gen.25.16), Abraham se volvió a casar y de esa unión salieron seis hijos (Gen.25.1-3), a los que junto a los hijos de otras concubinas los envió al oriente (Gen.25.6), mientras que Ismael se quedó cerca (Arabia).
Después vemos que los hijos de Cetura están unidos a los hijos de Ismael (Gen.37.28) y más adelante vemos que Yitzak (Isaac) engendro a Esaú y a Ya’akov, dos naciones que son divididas desde el vientre (Gen.25.23).
Sabemos que Esaú despreció la primogenitura (Gen.25.32) y se mezcló con las mujeres cananeas y una descendiente de Ismael (Gen.36.2-4).
De esa mezcla de sangre hebrea (Esaú) con sangre cananea e ismaelita surgen varios pueblos, entre ellos el pueblo de Amalec (Gen.36.12). Según interpretaciones rabínicas, Amalec, se etimologiza como "am lak", "un pueblo que lame (sangre).
Desde su origen, el pueblo llamado Amalec o los amalecitas trataron de impedir el avance del pueblo escogido hacia la tierra prometida (Ex.17.8)
Amalec representa la rebeldía contra los planes de Hashem. Amalec representa al ruaj (mente, animo) de Satanás y por eso Hashem dijo: “borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo”,(Ex.17.14) y le hará guerra de generación en generación (Ex.17.16).
Según la profecía que Hashem dio a Balaam, ese ruaj de Amalec fue la primera nación (Núm.24.20) y será destruida por la estrella que saldrá de Israel (Núm.24.17). También Por boca de Balaam, Hashem dijo: “más grande que Agag (rey de los amalecitas) será el rey de Ya’akov” (Num.24.17)
En tiempos de Samuel, el Señor dio la orden al rey Saúl de destruir ese ruaj (1Sam.15.2-3), pero Saúl no cumplió la orden y perdono al rey de los amalecitas llamado Agag (1Sam.15.9).
Agag fue muerto por Samuel, pero su simiente siguió viva, y muchos años después se levantó en Susa (Babilonia), lo que se llamó posteriormente Persia y hoy se llama la nación de Irán. Esto lo hizo a través de un hombre llamado Hamedata, descendiente de Agag, que tuvo un hijo llamado Amán (Ester 3.1)
Este Amán, simiente de Amalec, no soportaba a la simiente de Abraham (Ester 3.5) y clamaba destruirla en su totalidad (Ester 3.8).
Amán logró que el gobierno mundial de aquel entonces emitiera un decreto a todas simientes de hombre que existían sobre la tierra conocida (imperio persa) para que la simiente de Abraham, Yitzak y Ya’akov fuera exterminada (Ester 3.13) y no solo eso, sino que, que decidió financiar el exterminio (Ester 3.9).
Todos sabemos que el plan de Dios continuo (Ester 6.13) y el que murió físicamente fue Amán en quien estaba el ruaj, ánimo de Satanás (Ester 7.10).
Todos los pueblos que recibieron ese decreto para exterminar a los herederos de la promesa eran parte de los territorios de: Asia Central, Mesopotamia (oriente), Palestina, Egipto, Anatolia, parte de Grecia, parte de África y parte de India (Ester 1.1)
Entre estos pueblos estaban, gentiles y los que salieron de los lomos de Abraham por parte de Agar, Cetura y otras concubinas, los cuales se mezclaron con la semilla de Esaú.
Algo que no podemos perder de vista es que Hashem ordeno a los herederos de la Promesa (Jerusalén Celestial) que salieran de Babilonia (Persia, Irán) y regresaran a Judea, pero fueron pocos los que regresaron.
De los que regresaron, muchos se desviaron y al poco tiempo el liderazgo les enseño a dejar de amar a Hashem (Malaq.1.6).
Así pasaron casi 400 años de silencio de la voz de Hashem, hasta que Él mismo vino a buscar lo que se había perdido.
Pero cuando vino ya el pueblo de Dios que regreso a Judea se había dividió en saduceos, fariseos, zelotes, esenios, hebreos, helénicos, caraítas, etc.
Mucho después que Mashiaj ascendió y ya en el siglo XX, el pueblo se dividió en judíos Sefaradim y 'Ashkenazim, de estos últimos viene el sionismo, movimiento que apoya el establecimiento de una patria para el pueblo judío en la tierra de Palestina.
Los 'Ashkenazim veían, o ven, como "inferiores" a los Sefaradim y gobernaron sobre ellos hasta entrada la década de los 70 y 80´s cuando los poderes se equilibraron, pero hoy el movimiento sionista continuo.
Hoy es difícil saber qué pensamiento (ruaj) es el que dirige al estado de Israel, y solo Mashiaj sabe quienes son de Él (Jn.10.27) en un país y en un mundo, que está sumido en corrupción y falta de respeto a la Torah y aún más a la Besorah.
Conclusión
La guerra que hoy vemos entre israelíes y palestinos es una guerra con un trasfondo espiritual, hoy el ánimo de Amán o el ruaj de Amalec está dentro del liderazgo de la nación de Irán, pero también en el liderazgo del estado de Israel, recordemos que Amalec según los rabinos significa pueblo que lame (sangre)
Por un lado, los líderes de Irán financian a los descendientes de: Agar, Cetura, las concubinas de Abraham y la simiente de Esaú, que mezclados con la sangre gentil que pobló Canaán, se han llamado palestinos. Y, por otro lado, el ánimo del sionismo está empujando la toma de territorios palestinos.
Guerra santa es un título que le han dado algunos descendientes de Abraham a un concepto del islam en el cual se llama Yihad y consiste en la acción armada con vistas a la expansión del Islam, o bien la lucha defensiva del dominó islámico.
Ninguna guerra es santa y no viene de un Dios de Amor y Bondad, sino de la simiente de Caín (Gen.4.22) que está, tanto en los herederos de Abraham, por Agar, Cetura, las concubinas y los descendientes de Esaú, así como, en los que salieron de Rivka (Rebeca), porque no hay uno bueno (Rom.3.12).
En el liderazgo de ellos hay un ruaj (ánimo) con deseos de venganza y no de perdón (Gen.4.24), porque la mayoría de ellos son del Maligno, es decir, en ellos "habita" el ruaj de Amalec (1Jn.3.12)
Todas las guerras son provocadas por los amadores del dinero (2Tim.3.1-6, Gen.4.20), y no dejaran de darse hasta que venga Mashiaj y aun en el Milenio, el ruaj de Amalec, se levantara nuevamente para fomentar guerra (Ezeq.38.10-11) pero será finalmente derrotado (Rev.20.7-10).
Si bien es cierto, hay un decreto de muerte para un pueblo esparcido entre los pueblos del mundo, cuya Torah (Biblia) es diferente de todas las leyes de hombre (Ester 3.8), también es cierto que hay un decreto de vida y de vida eterna (Jn.3.16).
Roguemos por la simiente de Abraham que tiene la promesa para que sean guardados durante este tiempo que ha venido sobre algunos, porque escrito esta:
No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno
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