El Perdón de Dios y el Perdón de los Hombres

 


El perdón en la Biblia es un tema fundamental en la mayoría de las congregaciones y se aplica en función del perdón de los pecados, pero la Palabra de Dios también habla del perdón entre hermanos, así que veamos;

¿Qué es él Perdón de Dios y el perdón entre los hombres según la Biblia?

Escudriñemos

La palabra “perdón” significa remisión y la palabra remisión significa ser “librado de una deuda” (Deu. 15.1-2). El objetivo del perdón es traer la restauración de una relación.

El perdón implica dos partes, una que causa la falta y otra que es la parte afectada. Esta afectación trae el rompimiento de una relación que solo el perdón puede restaurar. Para ello la parte que causo la falta debe solicitar el perdón y la parte afectada debe aceptar el perdón.

En la Biblia hay dos tipos de perdón, el perdón del hombre hacia el hombre y el perdón de Dios hacia los hombres, del cual hablaremos primero.

Para entender mejor qué es el perdón de Dios, debemos comprender que para que “este” exista debe haber ocurrido una falta o un pecado contra la instrucción de Dios (1 Jn.3.4) y que sin perdón se pierde la vida eterna (Rom.6.23).  Un ejemplo de esto lo tenemos en Éxodo 32:31-33.

Entonces volvió Moisés al Señor y dijo: ¡Ay!, este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro. Pero ahora, si es tu voluntad, perdona su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito. Y el Señor dijo a Moisés: Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro. 

Estos pasajes nos muestran que aunque el hombre cometa un gran pecado, queda en la voluntad de Hashem, es decir, en su juicio, el perdonar ese gran pecado y permitir el regreso a la Jerusalén Celestial, con lo cual se restaura la relación de la humanidad con su Dios.

La primera vez que la palabra perdón aparece en la Biblia es en Gn.18.24

Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿en verdad la destruirás y no perdonarás el lugar por amor a los cincuenta justos que hay en ella?

Notemos que el perdón viene por la voluntad de Hashem, pero esa voluntad de perdonar es por amor, y los que Él ama son los que Él ha justificado, o a hecho justos.

El concepto de perdón de Dios se describe mejor en los pasajes del Salmo 103:8-12 que dice:

Compasivo (רַח֣וּם rajum, amor entrañable) y clemente (חַנּוּן janum amor incondicional) es el Señor, (אַף ‘af nariz) Lento para la ira y abundante en bondad. No luchará (acusará) con nosotros para siempre, ni para siempre guardará Su enojo. No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande Su bondad para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras rebeliones.

En estos pasajes no vemos  la palabra perdón, pero describen perfectamente el concepto del perdón de Dios. Lo primero que observamos es que Hashem es amor entrañable e incondicional (inmutable), debido a esto, Él tiene una paciencia divina para esperar, a que los pecadores, que Él a hecho justos, se arrepientan. Esta paciencia es porque en Él solo hay bondad. 

Siendo Él, el Amor entrañable e incondicional y solo bondad existe en su ser, no podría pagarnos el mal que le hacemos, con mal. En cambio nos deja conocer su Voluntad (Torah) para que regresemos a Él.  Y aparta de su vista nuestras rebeliones y las pone tan lejos, como lejos esta el oriente del occidente, de manera que nadie, ni Él mismo, las pueda "ver" para ir a buscarlas nuevamente (traerlas a memoria). Esto es perdonar.

Los humanos somos creación de Hashem y Él ama su creación, por eso estableció su perdón desde la fundación del mundo, cuando la humanidad pecó, y “comieron”, aprendieron de las enseñanzas (corrientes) del Adversario (Satán) y conocieron que estaban desnudados de la voluntad de Hashem (Gn.3.7). 

Cuando los humanos salieron del Gan Eden y establecieron una relación de “amistad” con el najash, sus cuerpos que eran (ruaj,energía) en el Gan Eden (Gen.2.25) se transformaron en cuerpos de carne y sangre, por lo cual no podían regresar y entrar a la Jerusalén celestial (1 Cor. 15.50).

Una vez los humanos pagaron con mal a Hashem, adquiriendo el conocimiento de mal, fueron “abiertos los ojos de ambos”, ellos decidieron hacerse “taparrabos” para cubrir su desnudez física y espiritual (sentimientos por el pecado), pero la transgresión no se cubre con algo material (Gen.3.7), se cubre con amor.

Y eso es lo que mostró Hashem, con su amor entrañable y bondad por sus justos, los que ya habían sido "kadosh" o separados para Él (Gen.2.8), por tanto les hizo piel y los envolvió cubriendo todo su cuerpo (Gen.3.21). 

El Amor (Hashem) perdona los pecados pero como es un “juez justo”, no puede quitar las consecuencias del pecado que trajeron los primeros humanos: el miedo, la vergüenza, la corrupción del cuerpo humano (envejecimiento y enfermedades) y eventualmente la muerte física. Pero su perdón restablece su voluntad (promesa) de regresarnos al diseño original (Gen.3.15, Gen 3.19, Mt.25.31, Jer.29.11), por lo cual, una vez perdonados, es decir, reconciliados, debemos guardar y hacer su voluntad (Rev.22.7).

Y aunque Adán y Eva no confesaron su pecado, ni hicieron teshuvá, es decir arrepentimiento para regresar al diseño original, Él los perdonó, entregándoles la promesa de que retornarán al diseño original (1Cor.15.51-53).

El perdón de Dios hacia la humanidad se refleja en su amor entrañable y su inmensa bondad, no en la búsqueda del perdón a través de lo material de este mundo, primero con hojas de higuera y después con sacrificios. Pues los sacrificios eran un recordatorio del pecado y no lo quitaban (Heb.10.3-4)

Por otro lado el hombre es instruido por Dios a perdonar (Mt.18.21-22) y ese perdón debe ser "setenta veces siete", es decir, un perdón realmente pleno, que pongamos la falta que se nos a hecho, tan lejos de nosotros, como lejos esta el oriente del occidente, de manera que no podamos verla (recordar) y traerlas nuevamente a la mente y crear rencor.

Así también el que es afectado por una falta provocada por otro, es instruido a perdonar plenamente (Mt.6.14-15). El aceptar la solicitud de perdón por la falta recibida, es aceptar que Dios nos perdono (Mt.18.33-35). 

No pedir perdón y no aceptar el perdón "setenta veces siete" es no hacernos semejantes a Hashem, sino a Lamec uno de los más malos descendientes de Caín cuyo pensamiento era: “si alguien me causa daño, yo lo dañare no una vez sino siete veces”. Esto es no perdonar y no aceptar el perdón, no olvidar, es decir, guardar rencor para vengarse plenamente.

Pero Mashiaj también instruye que si buscamos reconciliación (volver al estado original) con Él,  tenemos que reconciliarnos primero con nuestro hermano, al que hemos afectado (Mt.5.23-24). Pedimos perdón y el hermano debe aceptar el perdón plenamente, porque si no perdonamos plenamente ni  aceptamos plenamente ese perdón, Hashem no nos puede perdonar (Mt.6.14-15)

Es importante entender que para que el perdón entre los humanos sea pleno, debe incluir el perdonarse uno mismo, eso es arrepentirse, significa admitir nuestra propia imperfección (Rom.3.10-12, Fil.3.12), y apelar a su amor expresado en su sacrificio (Jn.3.16), a través del cual podemos transformar nuestra mente y comprender que toda su Palabra se cumplirá, por tanto si tememos equivocarnos en ella, estamos en camino a la perfección (Mt.5.43-48). 

El perdón de Hashem es porque Él nos ama y debemos amarle, pero nos ordena que amemos a nuestros semejantes. Él es el Amor (1 Jn. 4.8), y el perdón entre los humanos, debe ser porque tienes en ti a Yehoshúa que es el amor y eso te ayudará a perdonar y aceptar el perdón.

Esto es lo que enseña Mashiaj cuando responde la pregunta ¿Cuál es el gran mandamiento de la torah?  Y Él responde explicando, no solo el primer mandamiento, sino también el segundo. El primero es: amarás a Adonai tu Elohim y el segundo: amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt.22.36-40). Y note que estos pasajes finalizan enseñando que del Amor (Yeshúa) depende toda la Torah.

El Amor busca permanecer en nosotros y perfeccionarnos (1 Jn.4.16-17) para quitarnos lo que nos fue impuesto en Gen 3.10, el miedo (1 Jn.4.18) y la vergüenza de perdonar y aceptar el perdón plenamente (1 Jn.4.20-21), lo cual nos libra de la carga emocional, dejando el pasado y avanzando hacia el futuro de la perfección en Yeshúa.

Conclusión

¿Qué es él Perdón de Dios y el perdón entre los hombres según la Biblia?

El perdón de Dios es la manifestación de su amor entrañable y su abundante bondad, para los que Él ha llamado por Gracia y ha Justificado. Así Él redime la deuda y reconcilia la relación, para tener derecho a regresar al diseño original.

Por otro lado, el perdón entre los hombres es una instrucción de Hashem (Torah), que ordena perdonar y aceptar plenamente el perdón, con lo cual se redime la deuda y se reconcilia la relación. El que no perdona o no acepta el perdón se aleja de Dios y se asemeja a Lamec.

Solo entendiendo quien es el Amor podemos entender el perdón. Y Elohim, es decir, Yeshúa haMashiaj, es el Amor, como nos confirma 1 Cor.13.4-8

El Amor (Hashem/Yehoshúa) es de largura de ánimo, es bondadoso, el amor no esta siendo envidioso, el amor no es jactancioso, no se enorgullece, no obra indecorosamente, no busca las cosas de sí mismo, no se irrita, no tiene en cuenta el  mal (sufrido), no se regocija en la injusticia, sino que se regocija con la verdad (la Torah), todas las cosas tolera, todas las cosas esta confiando, todas las cosas esta esperando, todas las cosas esta perseverando. El Amor nunca muere; pero las profecías, serán abolidas; las lenguas, cesarán; el conocimiento, será abolido.

Y luego vemos en 1 Cor.13.10

pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará.

Shalom


Publicar un comentario

0 Comentarios