Muchos cristianos han sido enseñados, que el Espíritu Santo es una persona aparte del Padre y del hijo, por lo que ven en la Biblia tres divinidades o lo que han llamado las “tres divinas personas”,
La pregunta es, ¿Es el Espíritu Santo la tercera persona de una trinidad?
Escudriñemos
Recordemos que estando Yeshúa en el templo se le acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, y quisieron cuestionar su autoridad, haciéndole preguntas para ver si él daba alguna respuesta incorrecta. Cuando llegó el momento uno de los escribas, se acercó a Yeshúa, Mrc.12.28
Y acercándose uno de los escribas, oyéndoles discutir, sabiendo que les había respondido bien, le preguntó: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?”
Y es cuando Yeshúa responde:
El primero de todos los mandamientos [es]: Oye, Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.
Para comprender mejor esta respuesta, debemos saber que Yeshúa está citando Deu.6.4 y que la palabra “uno” usada en Deu.6.4 es אֶחָֽד “ejad” que significa: “singular” y “único”, es decir, que no tiene “discontinuidad”. De aquí entendemos que ejad quiere decir que el Eterno no se puede dividir.
Más aún, para confirmar esto vemos que Deu.4.39 dice:
Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu lev (mente, corazón), que el Señor es Dios (Elohim) arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.
Note que el Señor es Elohim en el Cielo, y cuando vino a la tierra con el Nombre que es Sobre todo Nombre, Yehoshúa, siguió siendo el mismo Elohim que estaba en el Cielo. No hay otro.
Pero muchos líderes han enseñado que el tiempo bíblico está dividido en tres eras. Cada una supervisada por un miembro diferente de la Trinidad: Dios Padre, en la Era del Antiguo Testamento, Dios Hijo, en la Era del Nuevo Testamento, y Dios Espíritu, en la Era Presente y hasta el Fin.
Esta doctrina fue introducida unos 300 años después de Mashiaj por Gregorio Nacianceno (329-390) quien esbozó este modelo trinitario cronológico. Y ya en la Edad Media, Joaquín de Fiore (1135-1202), fundador de los “franciscanos espirituales”, promovió lo mismo y de allí que algunas congregaciones de hoy defienden una "trinidad", en donde el Padre del Antiguo Testamento, establece duros mandamientos (Torah), mientras que el hijo en el Nuevo Testamento es un dios de amor y después que él se fue, todo debe discernirse en forma espiritual a través del "espíritu santo", no a través de la Torah.
Antes de escudriñar, si es verdad, que el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento es una tercera persona desarrollando una tercera era bíblica espiritual, debemos recordar que el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, mientras que el Nuevo testamento, nos llegó del idioma griego, por lo cual debemos definir algunos conceptos relacionados con el “Espíritu Santo en este lenguaje.
La palabra hebrea “ruaj”, “espíritu", ha sido traducida a la palabra griega, pneúma, que significa, corriente de aire, es decir, respiración (soplo) o brisa. También encontramos que la palabra hebrea “kodesh”, “santo”, se tradujo al griego, “jágios", la cual significa sagrado o físicamente puro. Ambas palabras dan origen a la expresión “Pneúma Jágios” traducido al español; Espíritu Santo. Literalmente se podría traducir el Soplo (aliento) Santo.
La palabra hebrea “Lev”, que literalmente significa corazón, pero en el concepto hebreo es “la mente” de Dios o del hombre, y que muchas veces es un paralelismo de “ruaj”, espíritu, es traducida al griego como; “noús”, que significa mente.
La palabra hebrea “paním”, literalmente es rostro, pero representa la presencia (de Dios), es un paralelismo de la palabra “ruaj” (espíritu), y es traducida al griego con la palabra “prósopon”, que significa rostro o apariencia. Es importante comprender que la palabra “presencia”, significa que la esencia de una persona está presente. La esencia de Dios o su presencia se puede manifestar como: nube, fuego, zarza, viento, voz, ángel, profeta, visiones, lenguas de fuego, mano, carro de fuego, algo que parece una paloma, etc.
Basándonos en esto, podemos concluir que en el Nuevo Testamento “Pneúma Jágios” es el mismo “Ruaj de Elohim” o “Ruaj Kodesh”, que es la Mente de Elohim y representa la “Presencia de Hashem” en el Antiguo Testamento.
Sin embargo, muchos creen que el Dios del Antiguo Testamento es diferente al Dios del Nuevo Testamento, y que "sus mentes" tienen pensamientos diferentes para con la humanidad, uno es un Dios de “ira”, mientras otro es un Dios de "amor", y no ven, que es el mismo Dios. Aquel que saco a los herederos de Ya’akov y a los gentiles “santos” de Egipto, y es el que hoy está sacando a los judíos mesiánicos y gentiles “santos”, del amor a las cosas de este mundo. Esto es lo que quiere decir Heb.13.8
Yesúa HaMashiaj es el mismo, ayer, y hoy, y por los siglos
Aun así, muchos creyentes ven en el Nuevo Testamento a un “Espíritu que guía, como un pastor a sus ovejas, Pero, cuando escudriñamos las Escrituras, encontramos que Yeshúa se llamó a sí mismo “el Buen Pastor” (Jn.10:11, Jn.10.14) y después de su muerte y resurrección Pedro lo llamó “gobernante de los pastores” y “pastor y guardián” de su pueblo (1 Pedro 5:4; 2:25).
Lo que vemos a través del Nuevo Testamento es que después de su resurrección, Yeshúa fue “exaltado al Cielo” (Hechos 2:33). Esto no implicaba que hubiera entrado en un descanso de Shabat, todo lo contrario, regresar al Cielo de donde vino (Jn.3.13), es retornar a su diseño original y no podemos pensar que Él está ausente, fuera de contacto y desvinculado del desarrollo de la kajal (congregación) del Camino, porque Yeshúa continuó siendo su guía, como nos muestra Jn.14.18
No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros.
No dejar huérfanos a los talmidim, a pesar de estar en el Cielo, era una promesa de que Él, aunque esté en Cielo, se revelaría a ellos para guiarlos y no solo eso, sino que la promesa incluye que “revelaría” al Padre (Origen, la Sabiduría que falta por revelarse), dando a entender que la promesa era guiarlos, de manera que, llegaran al Origen, es decir a la revelación de Yeshúa como Elohim, es decir, en la plenitud de su Gloria. Esto lo podemos ver en: Mateo 11:27; Lucas 10:22.
La promesa de no dejarlos huérfanos era para cualquiera que lo amara, es decir el que guarda sus mandamientos, a estos Él les manifestaría su “Presencia” (Juan 14:21).
En base a esto podemos concluir que Yeshúa HaMashiaj estando en el Cielo, siguió revelando su Presencia para enseñar a sus “enviados” (apóstoles).
Pero cómo se puede articular esto con lo que dice Yeshúa en Jn.14.26, “El Espíritu Santo... os enseñará... y os recordará todo lo que os he dicho” . Esto puede crear la duda de ¿quién es el que enseña?, el Espíritu Santo o Yeshúa.
La duda puede surgir de Jn.14.16 que dice:
Entonces Yo rogaré (erotáo) al Padre, y Él les dará otro (álos) consolador (parakletos) para que esté con ustedes para siempre;
Para una mejor comprensión del pasaje debemos saber el significado de tres palabras griegas: erotáo, álos y parakletos
Erotáo, es una palabra griega que significa escudriñar, investigar, pedir en el sentido de llamar a encontrar una solución, no en el sentido “rogar” a alguien.
Álos, es una palabra griega que significa “otro” pero en el sentido de “otro igual”. Es decir, uno igual o que tiene la misma naturaleza.
Parakletos, es una palabra griega que han traducido, unas veces, como “consolador”, otras veces “ayudador” y otras “abogado”. Pero esta es una palabra compuesta por: “para”, que significa “junto a”, y la palabra “kletos”, que significa:"llamado", "convocado", "invitado". Por tanto, Parakletos, quiere decir, "uno que ha sido llamado a estar al lado de alguien".
La palabra Parakletos, en la Biblia, tiene el sentido de una “presencia” que ha sido llamado a cumplir la función de un asesor que conoce bien la ley (Torah) y que va ha a estar al lado de los talmidim para ayudarlos a prevenir que ellos “erren” o fallen en el cumplimiento de los mandamientos y esto les ocasione problemas para llegar al Origen, al Cielo, al Padre.
De acuerdo a lo anterior, podemos entender Jn.14.16 como:
“Yo indagare al Origen y Él les dará uno de la misma naturaleza que yo, para que esté con ustedes para siempre”
Si usted revisa el Cap.14 de Juan, verá que se trata de un capítulo donde Yeshúa habla de su partida, de que Él es el camino al Padre y a partir del Jn.14.15 el Señor está hablando de sus mandamientos, mismos que son los que el Padre entregó a Moisés en el Sinaí, y habla, que aquel que guarda esos mandamientos, expresa su amor hacia Él.
Cuando Yeshúa retorna al Cielo, su Origen, adquiere otra forma no conocida (2Cor.5.16) y se escribe el Nuevo Testamento, estos también son mandamientos y junto a los del Antiguo Testamento vienen a ser los pensamientos, mente de Mashiaj que deben seguir los que le aman y para el entendimiento de esos pensamientos de bien y no de mal, Él mantiene su presencia invisible a traves de el “Pneúma Jágios”, el “Parakletos” para que les guie como un pastor guía a sus ovejas, con su ordenes (voz), su vara y su cayado (Torah).
Pero muchas congregaciones ven en el libro de Hechos que; quien guía a los apóstoles, es un “espíritu”, con sus propias decisiones, esto lo dicen porque en Hechos hay pasajes en donde se ve que el “Espíritu”; “dice”, “envía” o “prohíbe”, como se ve en:
- El Espíritu dijo a Felipe (8:29)
- El Espíritu dijo a [Pedro] (10:19)
- El Espíritu me dijo (11:12)
- El Espíritu Santo dijo (13:2)
- Enviado por el Santo Espíritu (13:4)
- Prohibido por el Espíritu Santo (16:6)
- El Espíritu Santo os ha puesto obispos (20:28)
Pero si escudriñamos el mismo Libro de Hechos encontramos:
- Shaul...oyó una voz...“Yo soy Yeshua” (9:4-5)
- El Señor [Yeshúa] le dijo a [Ananías] en una visión (9:10)
- Hermano Saúl, el Señor Yeshúa. ..me ha enviado (9:17)
- El Espíritu de Yeshúa no se lo permitió (16:7)
- El Señor (Yeshúa) abrió el corazón [de Lidia] para responder (16:14)
- El Señor (Yeshúa) le dijo a Pablo...“Yo Estoy contigo” (18:9)
- El Señor (Yeshúa) se paró a su lado y dijo (23:11)
Observe que quien se comunica con los talmidim es el mismo Yeshúa. Por lo que deberíamos preguntarnos: ¿Tiene el Espíritu Santo su propio plan, diferente al de Yeshúa?, ¿El Espíritu Santo y Yeshúa consultan juntos y deciden quién hablará con quién, cuándo y por qué? ¿Alguna vez trabajan en conjunto?
Estas preguntas son lógicas, si suponemos que hay dos divinidades guiando o pastoreando a los talmidim, pero Yeshúa dijo: “Yo soy el buen pastor” (Juan 10:14). Él no dijo: 'Yo soy uno de los dos buenos pastores”. También dijo que el Espíritu "no hablará por su propia iniciativa (o por su propia voluntad o por su propia autoridad)”(Juan 16:13).
Pero todo lo que enseña la Biblia es que el Ruaj de Elohim, es el Espíritu Santo, el Poder de la Santidad y es la Presencia y Mente de Mashiaj ayudando a sus escogidos a recibir y seguir sus pensamientos para entender sus Instrucciones (Torah) y poder regresar al “Origen”
De esto está hablando Shaul en Efes.4.30
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
En este pasaje, Shaul, está hablando a la congregación de Éfeso, resaltándoles que deben vivir sus vidas de acuerdo al pensamiento (mente, ruaj) de Mashiaj quien según su plan (mente) les llamo. Y más adelante les pide que no “contristen al ruaj HaKodesh”, citando a Isa.63.10, en que usa la palabra hebrea “ עָצַב “ ‘atzab, para la palabra “contristar”, dando a entender que esta palabra significa: lastimar, doler, afligir, disgustar, irritar.
Isaías hace ver que “contristar” es irritar a la Ruaj, Mente, los planes de Hashem/Yeshúa, con lo cual pueden volverse rebeldes contra el Plan Divino, por tanto, sus pensamientos de “shalom se apartan y vendría la calamidad y no retornarían a la Jerusalén Celestial, por ser enemigos de Dios.
Por eso vemos en Mt.12.31, que todo pecado y mala palabra será perdonado a los humanos, pero renegar o calumniar los pensamientos, planes, es decir, la Mente de Mashiaj no será perdonado, porque se le insulta, como llamándole mentiroso, que no hará regresar a sus escogidos al Padre, al Origen y ser semejantes a Él.
No hay una trinidad y no hay dos seres independientes guiando a los talmidim en el Libro de Hechos de los Apóstoles. Es Yeshúa mismo su Presencia, cumpliendo las promesas de Isaías (11:2; 42:1; 61:1).
Conclusión
Respondiendo la pregunta: ¿Es el Espíritu Santo la tercera persona de una trinidad?
La respuesta categórica, es No, sencillamente porque no hay trinidad, por tanto, no hay una tercera persona. Lo que se tradujo como “Espíritu Santo” en el Nuevo Testamento, es la presencia o ruaj, mente, poder, del Dios del Antiguo Testamento, que siendo “ejad” es el mismo Yeshúa HaMashiaj, que después de la ascensión al Cielo, vuelve a ser Elohim en su plenitud (el Padre) y envío después de su ascenso, su presencia (Hech.2.16-21), como lo hizo en Egipto, para guiar, en este tiempo, hacia la “Tierra Prometida” a su pueblo escogido, judíos y gentiles que guardan sus mandamientos.
Yeshúa es Dios mismo y su presencia invisible es el Ruaj HaKodesh, el Poder de Su Santidad (Espíritu Santo), Él es “ejad”, es el “buen pastor”, y es el ( אַבָּא ‘ab’a), Padre u Origen, que se “humilló” en forma de hombre (Fil.2.6-8), para ponernos en escapatoria, como en Egipto. Pero cuando cumplió su obra, regresó a su Origen, volvió a ser Elohim y envío su presencia, su ruaj, su pneúma, el Parakletos, que es el Espíritu de Verdad (Jn.14.17), para que estuviera al lado de los que guardan sus mandamientos hasta que él regrese por ellos y los lleve a que conozcan la Plenitud de Él, el Padre, el Origen de todo y seremos semejantes a Él. Como se puede entender de Jn.14.6
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre si no es por mí.
El espíritu de verdad, estará al lado nuestro, ayudándonos a que entendamos, que el propósito de la Biblia (su Palabra), es ordenar nuestros pensamientos como ordeno la creación y enseñarnos a regresar al mismo origen del que fuimos sacados en Gen.3.
Por eso su Parakleto está junto a nosotros, esperando ayudar con cualquier duda que tengamos de su Palabra, para que no erremos en nuestro “regreso”, tal como dice en Jn.14.18-19:
No os dejaré huérfanos; volveré a estar con vosotros. Los que son del mundo dejarán de verme dentro de poco; pero vosotros seguiréis viéndome, porque la vida que yo tengo la tendréis también vosotros.
Shalom
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