Pedro y El Dilema de Matar y Comer



El capítulo 10 del libro de Hechos, aborda un tema importante que causa algo de confusión en muchas congregaciones, porque ven en él, la abolición de lo que dice Lev.11.1

El Señor habló a Moisés y a Aarón, diciéndoles: Hablad a los hijos de Israel, y decidles: Estos son los animales que podréis comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra. De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos hendidos, y rumia, éste comeréis

De acuerdo a este mandamiento todo creyente debe discernir qué carne de animal comer, pero Hechos 10 a sido usado para ensenar que el Señor abolió este mandamiento.

La pregunta es: ¿Esta abolido el mandamiento sobre qué carne debe comer un creyente? 

Escudriñemos

Revisando el capítulo 11 del libro de Levíticos, encontramos que después de explicar sobre los animales que el pueblo de Dios debe comer, este capítulo finaliza diciendo en Lev.11.46-47:

Esta es la ley (Torah) acerca de los animales, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas y de todo animal que se arrastra sobre la tierra, para hacer distinción entre lo inmundo (טָמֵא, tamé) y lo limpio (טָהוֹר tahor), entre el animal que se puede comer y el animal que no se puede comer.

Para comprender todo lo que vamos a ver, primero debemos entender el significado de tres palabras hebreas, טָמֵא tamé, טָהוֹר tahor y קֹדֶשׁ kodesh 

1.- La palabra tamé que se ha traducida como impuro o inmundo, en nuestras Biblias nos da la sensación de algo sucio y maloliente, pero ese no es el sentido en el contexto hebreo en el cual, esta palabra se refiere a algo que es impuro o desordenado, en el sentido moral o ceremonial, por lo que no esta habilitado para estar ante la Presencia de Dios. Un animal tamé nunca podría entrar al Templo para ser sacrificado y ninguna parte de él podía ser comida ante la Presencia de Hashem.

2.- Por otro lado la palabra tahor, que han traducido en nuestras Biblia, puro o limpio, y nos da la sensación de algo que no esta sucio, físicamente impecable, no es lo mismo, en el contexto hebreo, donde esta palabra se refiere a algo puro en el sentido moral, ético, organizado y que ceremonialmente puede presentarse ante Dios. Un animal tahor podía ser parte de la dieta de pueblo y puede ser presentado ante la Presencia de Dios, si cumple las condiciones que exige Dios. 

3.- La palabra kodesh que se ha traducido en nuestras Biblias como Santo, nos trae a la mente algo o alguien que es bueno, de buena moral, es justo y ayuda a los demás, pero en el contexto hebreo, kodesh es algo o alguien que ha sido separado de las “cosas del mundo” para servir ante la presencia de Dios dentro de su Tabernáculo, es decir, algo o alguien que además de Tahor, reúne las condiciones para ser separado para Dios. 

Por tanto la Torá de Moisés nos muestra que todo, incluidas las personas, están a los ojos de Dios en uno de tres  estados: Tamé, Tahor o Santo. Este es el sentido en el que se desarrolla Levítico  11, en el cual se dan instrucciones sobre animales que son tamé, por tanto, no pueden estar ante la presencia de Hashem y no deben ser comidos porque contaminan, haciendo inmundo (impuro ante Dios) a un objeto o persona que es tahor o santa (kodesh).

Los animales que son tahor, podían ser consumidos por el pueblo de Dios, pero no todos podían presentarse ante Dios, si Hashem no establecía que eran Santos. Por ejemplo el venado o el siervo, es un animal tahor, el pueblo lo puede comer, pero no esta autorizado por Dios para ser apartado (Santo) y servir como korvan (sacrificio) de acercamiento a la Presencia de Dios en el Templo.

Los animales, cosas o personas santas, son aquellas que han sido apartadas por Dios, no por el hombre, para servirle dentro del Tabernáculo; como los utensilios del templo, los levitas, los sacerdotes y los animales del sacrificio (korvan) Las carnes de estos animales, solo se podían comer dentro del templo. 

Un santo es una persona que Dios apartó del mundo para que le sirva en su Presencia, por eso a los talmidim se les llama “Santos” (Rom.1.7), porque sirven a Dios, llevando la Besorah, en la Presencia de Su Santidad, que es Su Ruaj HaKodesh.  Y eso es lo que quiere Hashem de todos los que Él aparta del mundo como lo dejó expresado en  en Éx.19.6:

y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una  nación (גּוֹי goy) santa (kodesh). Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 

Antes de adentrarnos en este versículo, es importante que veamos la palabra hebrea "goy" que se ha traducido en este pasaje como nación, pero esta palabra también significa “gentil” que se refiere en el contexto hebreo a alguien que no es hebreo y no desciende genéticamente de Abraham, es alguien tamé, por tanto no puede estar en la Presencia de Hashem.  

Ex.19.6  muestra que el objetivo de Dios es crear un reino de sacerdotes, donde Él es el Rey. Para ello, y debido a la promesa hecha a Abraham, Él saco de Egipto a sus herederos hebreos y gentiles (Ex.12.38). Al sacarlos, los aparto y empezó un proceso de limpieza, quitando toda practica y costumbre egipcia. Con esto los hacia tahor y podrían continuar el proceso a ser una nación apartada del mundo y siendo una nación de "santos" pueden convertirse en un reino de sacerdotes y servirle en Su Presencia

Pero la condición para que el "proceso" tuviera éxito era lo que Dios establecía en Ex.19.5

Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra.. 

El verso es claro, Hashem puede sacar del mundo a un hebreo o a un gentil para ser (apartados) santos, siempre y cuando "escuchan Mi voz y guardan Mi pacto". Recordemos dos cosas importantes con respecto a estos pasajes de Éxodo; una es que junto con los herederos de Abraham, salieron o fueron "limpiados" una multitud mixta de gentiles (Éx.12.38), y lo otro es que muchos; herederos y gentiles, no llegaron a la tierra prometida.

La conclusión sobre esto es que pasar de tame o tahor a santo es un proceso que requiere escuchar para hacer los mandamientos de Dios. El quiere, que todos los escogidos por gracia, a través del sacrificio de Mashiaj lleguen a ser Santos y le sirvan como sacerdotes (Rev.1.5-6), pero para llegar a esto tenemos que "guardar para hacer" sus mandamientos (Rev.22.14).

Comprendiendo esto vamos a escudriñar qué pasó con Pedro en Hechos 10 y si el Señor le ordenó comer toda clase de animal, no importando si era tame, tahor o santo. 

Lo primero que debemos observar es el contexto en que se desarrolla la narración de Hechos 10, que siendo la hora novena un gentil estaba orando, Él era un hombre piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, daba limosnas al pueblo judío y oraba a Dios continuamente, por eso se nos muestra orando a la hora novena, cumpliendo la oración vespertina (la Tefilá Minjá), que hacían los judíos diariamente y que era el segundo de tres tiempos de oración que practicaban.

Este gentil llamado Cornelio, era un centurión romano, un hombre que tenía bajo su cargo directo cien soldados. Para la mayoría de los judíos, Cornelio era un gentil tamé igual que todo romano y todo aquel que no era judío. Sin embargo, Yeshúa lo estaba limpiando, haciéndolo tahor y en ese proceso, recibió la visita de un Malaj (Ángel) de Hashem, que entre otras cosas le dice que envíe por Pedro.

Es importante señalar que Pedro, que camino con el Señor, había sido enseñado desde pequeño en la Halaja o Ley judía, que son las leyes , sociales, legales y religiosas las cuales controlaban todos los aspectos de la vida y el comportamiento de los judíos. Esta Halaja estaba construida en base a tres fuentes: la Torah de Moisés, las antiguas costumbres judías y lo más importante, las interpretaciones rabínicas (doctrinas), que dentro del judaísmo se les conoce como Torah Oral.

Entre estas doctrinas o interpretaciones rabínicas, estaba el mandamiento; que un judío no debía juntarse con un gentil, y menos entrar y comer en su casa, porque un gentil según la doctrina rabínica era un ser inmundo, y se podía comparar a un animal tamé, que no estaba habilitado para entrar al Templo y estar en la Presencia de Hashem, nunca (Rev.22.15).

Además las doctrinas de los rabinos en las Sinagogas, enseñaban que los judíos eran seres santos, o sea,  apartados para Hashem y pueden entrar al Tabernáculo de Dios, solo por ser simiente de Abraham. Por tanto no podían entrar en contacto con persona o cosas inmundas (tamé), como lo eran cualquier cosa que perteneciera a un gentil, tales como; las casas, las comidas ya que contaminan a un santo (apartado). Esto lo enseñaban en base a Lev.11 y Pedro siendo un judío de Galilea había sido enseñado de esa forma.

Regresando al relato de Hechos 10, vemos que Pedro comienza a orar como era costumbre (era tiempo de oración vespertina) pero tiene hambre y le preparaban comida. En esas condiciones a  Pedro le sobrevino un éxtasis y entra en un estado que implica una desconexión con la realidad y empieza a ver cosas que le parecen reales, él ve que el cielo se abría y que un enorme lienzo descendía del cielo con toda clase de animales de 4 patas, criaturas que se arrastran y aves silvestres.  

Los animales que se arrastran y casi todas la aves silvestres no se pueden comer, y los de 4 patas unos se pueden comer y otros no. Pedro esta viendo una mezcla de animales que pueden ser tahor y tame, no dice que haya animales santos, pero vemos que a continuación Hech.10.13 dice:

Y vino una voz a él: "Levántate, Pedro, (dsúo) degüella (sacrifica, mata) y come"

Note que la palabra griega “dsúo”, que traducen en la mayoría de las biblias como matar, es degollar implicando un sacrificio. Los animales para sacrificio son apartados (santos) para Hashem y deben ser sacrificados en el Templo.  Esto le debe parecer muy raro a Pedro, porque; primero él ya no participaba de los sacrificios del templo, y segundo; el Señor le decía que sacrificara y comiera, y Pedro entiende que se trata de sacrificar cualquier animal aunque sea tamé y además comerlo. 

Y más se confunde porque él sabe que todo sacrificio a Hashem es santo y si se come, pero en el templo, además el Señor no indicaba cuál de esos animales estaba habilitado para ser apartado (santo) para hacerlo un sacrificio para Hashem.

En su confusión, Pedro le responde al Señor (Hech.10.14)

Pero Pedro dijo: «De ninguna manera, Señor, porque nunca comí toda cosa (koinós) común (akádsartos) inmunda

Observe que hay una diferencia entre la palabra "koinós" común y "akádsartos" inmunda, Pedro le dice al Señor que “de ninguna manera”, él va comer algo “común” y algo común se refiere a algo que no es santo, pero que tampoco es tamé. Común puede ser un objeto o un animal que puede servir comúnmente al hombre como el camello, pero no es tahor, es decir no esta "limpio" para comerlo y tampoco para servir de sacrificio ante la Presencia de Hashem. 

Con seguridad Pedro comía, animales, que eran tahor, él sabía que él era un “santo”, apartado, para servir a Mashiaj en la proclamación de la Besorah, para él no valían los sacrificios de animales en el templo sino llevar la Besorah hasta los confines de la tierra, Pedro le esta diciendo al Señor; “yo no puedo sacrificar y comer en tu Presencia (que ahora no es en el templo)” animales comunes sino han sido limpiados, o sea, que hayan sido hechos tahor y santos (kodesh) por Dios. 

El Señor habla por segunda vez en referencia al lienzo lleno de toda clase de animales (Hech.10.15)

y [hay] otra voz por segunda vez hacia él: "Lo que Dios limpió, tú no lo declares común (koinou)

Observemos que Hashem le dice a Pedro que de todas las clases de animales del lienzo que vienen al mundo, Él ha limpiado o hecho tahor, los que Pedro llama común; sin embargo, no limpia los que son tamé.

El Señor habló de esto tres veces, con lo que confirma, que Él ha hecho tahor (limpio) los animales que Pedro ve común y debemos comprender que algo tahor que el mismo Señor limpia, es algo que esta habilitado para estar en Su Presencia, y solo faltaría que el Señor autorizara mediante su presencia, la Ruaj Hakodesh,  que ese animal que ha sido limpiado sea santo, apartado para servir a Dios, y esto lo hace solo Él.

Lo siguiente que ocurre en el relato, es que Pedro no comprende, lo que por tres veces le dice el Señor. Recordemos que Pedro ha entrado en “éxtasis” con hambre y el Señor le asocia el hambre con sacrificar y comer cualquier animal que ha bajado del cielo. 

Pero lo más probable es que el Señor le este enseñando a través de una parábola, donde los animales que bajan del cielo son simbolismo de personas, donde unos animales (personas) en este mundo se separaron en gentiles comunes y otros tamé. Sin embargo, cuando el lienzo regresa al cielo es un simbolismo del fin del mundo, esto es, cuando venga Yeshúa y se establezca el juicio, unos "animales" serán limpiados (tahor) y otros no. Esto es semejanza de la parábola de los peces de Mt. 13.47-52

El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase. Cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Esta parábola nos muestra una semejanza del "lienzo de Pedro" con la "red barredera" y nos enseña que cuando Yeshúa venga habrá juicio y ante su presencia estará, toda clase de peces, es decir personas, y habrá una separación, los malos (tame) y los justos, los tahor que fueron limpiados para ser apartados para Dios y estarán con Él en la eternidad, estos son los tahor que "guardando para hacer Sus Mandamiento" llegan a ser Santos,  y entran al reino de sacerdotes.

Lo mismo se nos enseña en Mt.25.31-33 que dice:

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, con todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras.  Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda.

Nuevamente vemos una parábola que tiene semejanza con la visión de Pedro. Observe que dice cuando él venga, cuando baje a llenar el lienzo de toda clase de animales (gente) en todas las naciones, hará juicio y separara las ovejas, personas tahor, limpias de las cabras personas tamé

Volviendo a Hechos 10, vemos que Pedro sale del éxtasis y sigue sin entender lo que se le ha dicho por tres veces (Hech.10.17), pero en ese momento, aparecen tres hombres en la puerta de la casa, dos eran esclavos y un soldado romano, todos gentiles, los cuales para Pedro, según la doctrina rabínica, eran gente tamé, inmunda y  fuente de contaminación (inmundicia).

Pedro siguió confundido (Hech.10.17) y meditaba que era esa visión. Es la Ruaj HaKodesh, quien lo saca de sus dudas (Hech.10.19-20)

Mientras Pedro meditaba sobre la visión, el Espíritu le dijo: "Mira, varones te buscan. Levántate, pues, desciende y no dudes en acompañarlos, porque Yo los he enviado".

Al parecer era tan difícil para Pedro, entender lo que había visto y escuchado, él no podía aceptar en su mente, que Yeshúa estaba hablando de personas gentiles que él debía ayudar a "limpiar".    Es la Ruaj HaKodesh (mente de la Santidad, la Presencia) la que tiene que aclararle que todo lo que vio y escuchó,  en cuanto a lo que hace limpio Hashem no son animales, son gentiles, que Él ha sacado del mundo, para iniciar su proceso de santidad (ser apartados).

Pero Pedro todavía no está muy claro,  para que Hashem le envía esos gentiles, y pregunta: ¿Cuál es la causa por la que han venido? (Hech.10.21), los hombres de Cornelio le hablan sobre él y la visión del malaj celestial, Pedro sabiendo que esos hombres eran enviados por la Presencia de Hashem, los hospeda y al día siguiente, cuando salen para la casa de Cornelio, Pedro lleva con él a algunos hermanos judíos seguidores de la Besorah, con lo que podemos percibir que Pedro todavía tiene dudas.

Cuando llegan vemos que Cornelio muestra idolatría al inclinarse para adorar a un hombre, como lo hacían con el Emperador.  por lo que, Pedro tiene que llamarle la atención. 

Pedro al ver muchedumbre de gentiles de toda clase; familia de Cornelio, militares,  esclavos, gente adinerada o pobres, se da cuenta y comprende en su mente lo que vio y escuchó en la visión del lienzo que bajaba del cielo con toda clase de animales, ahora sus ojos veían, no un lienzo, sino una muchedumbre de gentiles que al estar esperando por él, habían sido limpiados, es decir Dios los había hecho tahor y debe haber recordado las palabras de la Ruaj de Mashiaj: "Lo que Dios limpió, tú no lo declares común

Pedro se dio cuenta de que él había sido enseñado desde pequeño, que los gentiles eran seres humanos tamé y que podrían contaminar inmundicia a la santidad de un judío; sin embargo, la visión ahora convertida en realidad en la casa de un gentil, le mostraba una nueva enseñanza directa del Señor, "Lo que Yeshúa HaMashiaj hace tahor no lo llames tamé"

Estando la visión del lienzo clara para  Pedro, el abre su boca primero para disculparse porque había sido enseñado mal desde pequeño en las Sinagogas, y dice en Hech.10.28:

Ustedes saben que no es lícito para un judío ser adherido (asociarse) con un gentil o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar (koinós) común  o (akádsartos) inmundo.

Notemos como Pedro se refiere a las enseñas de hombre que se daban en las Sinagogas y no en la Torah y les hace ver que los gentiles sabían eso, que un gentil no tiene acceso a la presencia de Dios porque es como un "animal común o  tamé".

Pedro ahora comprendía la visión, pero no comprendía qué podía hacer con esa muchedumbre de gentiles, así que pregunta: ¿por qué causa, me han llamado? (Hech.10.29). Es entonces que Cornelio como líder de la muchedumbre le pasa a relatar lo del Malaj Celestial y como este lo había mandado a buscar  y termina dándole a Pedro la respuesta a su pregunta en Hech.10.33

Ahora pues todos nosotros (gentiles) estamos ante la Presencia de Dios estamos a tu lado para oír todas las cosas que te han sido dispuestas por Dios

Observe cómo se derrumba la barrera doctrinal de Pedro y ahora los gentiles que en la mente de los judíos eran inmundos (tamé), están junto a los judíos esperando recibir las mismas palabras que fueron dadas por Mashiaj a un talmidim judío, que pasó a ser un enviado (apóstol) y ahora es un santo.  Lo mismo estaban pidiendo estos gentiles a Pedro, ser talmidim de Mashiaj, para ser enviados a llevar la Besorah y ser dignos de ser llamados santos.

Y Pedro responde, que que ciertamente Dios no se ha parcializado solo con los judíos para hacerlos “santos”, sino también con los gentiles, que en cada nación son temerosos de Dios, es decir, guardan para hacer Su Palabra y por tanto son justificados por Él.

Pedro empieza a desarrollar la Besorah a los gentiles y mientras enseña, la Presencia de Yeshúa se manifestó en el “derramamiento” de la Ruaj HaKodesh sobre los gentiles, igual que había sido derramado sobre los 120 judíos en el “aposento alto” y los gentiles empezaron a hablar en idiomas que eran desconocidos para ellos.

A todo esto los judíos que habían venido con Pedro quedaron asombrados porque no podían creer que una persona, no descendiente de Abraham, incircuncisa y sin torah pudiera recibir la presencia de Hashem y manifestar el don de hablar diferentes idiomas desconocidos por ellos. Observe que los judíos los entendían, como exaltaban a Dios, por lo que es probable que los idiomas que hablaron los gentiles en ese momento, eran hebreo y arameo.

Conclusión

Respondiendo la pregunta:

¿Esta abolido el mandamiento sobre qué carne debe comer un creyente? La respuesta es NO, porque el Señor no esta aboliendo en Hechos 10, el mandamiento de Lev.11,  ni esta ordenando  que Su pueblo como toda clase de animales de los que Él creó sean, tahor (limpios) o tame (inmundos), sino que estaba renovando la mente de Pedro.

Yeshúa tenía que corregir lo que estaba profundamente arraigado en la mente de Pedro, por las doctrinas rabínicas que enseñaban; que solo los judíos habían sido sacados de Egipto para ser una nación santa y un reino de sacerdotes. 

Usando una visión, Yeshúa llevó a Pedro a una verdad, lo que Él hace tahor para estar habilitado para Su Presencia no puede el hombre, hacerlo inmundo (Tamé)

Yeshúa no vino a abolir Sus propios mandamientos, como esta escrito en Mt.5.17-18 

No piensen que vine a derribar la Ley (Torah) y los Profetas. No vine a derribar sino a llenar a plenitud. Y amén os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni un ápice ni una tilde pasará de la ley (Torah), hasta que todo se cumpla

Shalom


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