Introducción
Para el pensamiento judío del primer siglo, el Templo era el eje del universo, el único punto de convergencia entre el Cielo y la Tierra y el medio indispensable para la purificación ante Dios. En su mentalidad, la destrucción del santuario era sinónimo del fin del orden establecido y el inicio del juicio final; era inconcebible que el Templo dejara de existir sin que con ello cesara la presencia divina en el mundo. Esta conmoción desató las dos preguntas que dieron lugar al discurso de Yeshúa, una respuesta tejida bajo una compleja "perspectiva profética" que entrelaza el destino de Jerusalén con el fin de la era.
En este discurso, Yeshúa ejerce Su rol profético con el fin de desmitificar el Templo físico. Al anunciar la ruina de aquel edificio —suceso que acontecería apenas cuarenta años después—, establece un "tipo" o sombra pedagógica. Su propósito era que la destrucción del santuario de piedra sirviera de lección para comprender la purificación del Templo que Él mismo levantaría: Su congregación (1 Corintios 3:16). Así, el juicio histórico sobre Jerusalén se convierte en el espejo del cernidor espiritual que Su cuerpo (la congregación) enfrentará en el Tiempo del Fin, un proceso necesario para separar definitivamente el trigo de la cizaña.
Yeshúa emite una exhortación de doble alcance profético. En primer término, instruye a Sus discípulos contemporáneos para sobrevivir a la inminente destrucción de Jerusalén a manos de las legiones romanas en el año 70 d. C. Simultáneamente, el Mesías proyecta Su advertencia hacia las generaciones del Tiempo del Fin —quienes constituyen Su Templo espiritual—, instándolas a la vigilancia absoluta. Esta preparación es vital ante los eventos escatológicos que actuarán como el "cernidor divino", diseñado para separar definitivamente la cizaña del trigo dentro de Su congregación.
En definitiva, en Mateo 24 Yeshúa aborda la caída de Jerusalén, un acontecimiento que fue vivido por la misma generación que lo escuchó de su propia voz en el Monte de los Olivos. Dicho evento marcó el cumplimiento del final de las setenta semanas y constituyó el umbral del llamado “Tiempo del Fin”, un período que nuestra propia generación continúa viviendo en la actualidad y que se desarrollará de manera ininterrumpida hasta Su retorno definitivo.
Bajo esta premisa, utilizaremos la traducción de la Biblia NLBA para escudriñar con precisión las respuestas de Yeshúa y Su profunda perspectiva profética
1.- El detonante: “Piedra sobre piedra” (v.1-2)
24:1 Cuando Yeshúa salió del templo y se iba, Sus discípulos se acercaron para mostrarle los edificios del templo. 2 Pero Él les dijo: "¿Ven todo esto? En verdad les digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada".
Las Preguntas: ¿Cuándo sucederá esto? (v.3)
3 Estando Yeshúa sentado en el Monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron en privado y le dijeron: "¿Dinos, cuándo sucederá esto [la destrucción del Templo], y cuál será la señal de Tu venida y de la consumación de este siglo?"
Explicación: La declaración de Yeshúa sobre la destrucción del Templo genera profunda preocupación y dos interrogantes cruciales para Sus discípulos. En su mentalidad judía, la caída del Templo implicaba el final del mundo tal como lo conocían. Para ellos, era impensable que el santuario de Dios fuera destruido sin que le siguiera inmediatamente el juicio divino. Por ello, fusionan la primera pregunta: "¿Cuándo sucederá esto?", con una segunda e inminente: "¿Cuál será la señal de Tu venida y de la consumación de este siglo?" Percibían la ruina del edificio como el evento que desencadenaría el regreso del Mashiaj para juzgar al mundo y reunir a Su pueblo.
2.- Respuesta a la primera pregunta: Destrucción del Templo, fin de las 70 semanas (v. 15-22)
24:15 "Por tanto, cuando ustedes vean la abominación de la desolación, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lee, que entienda), 16 entonces los que estén en Judea huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no baje para sacar las cosas de su casa. 18 Y el que esté en el campo, no regrese para tomar su capa. 19 ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! 20 Oren para que la huida de ustedes no sea en invierno ni en día de reposo. 21 Porque habrá entonces gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás. 22 Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados."
Explicación: Yeshúa emite instrucciones con cuatro décadas de antelación para que sus seguidores escapen de la "abominación" que precede a la desolación. Aunque Su advertencia inmediata apunta a la invasión romana del año 70 d. C., Su mensaje trasciende lo físico. Yeshúa enseña que, en el futuro, la congregación misma —el nuevo Templo— enfrentará su propia abominación: el asedio espiritual de HaSatán a través de las bestias del mar y de la tierra. Este asalto final no busca una destrucción de piedra, sino la ejecución del gran “cernidor profético” para que el "trigo", escape de la "cizaña".
3.- Respuesta a la segunda pregunta: No se dejen engañar en el Tiempo del Fin (v. 4-8 y 23-28)
24:4 Respondiendo Yeshúa, les dijo: "Miren que nadie los engañe. 5 Porque muchos vendrán en Mi nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo', y engañarán a muchos. 6 Ustedes oirán de guerras y rumores de guerras. Miren, no se alarmen; porque es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. 8 Pero todo esto es solo el comienzo de los dolores de parto."
Continuación del engaño
24:23 "Entonces, si alguien les dice: 'Miren, aquí está el Cristo', o 'Allí está', no lo crean. 24 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos. 25 Miren, se lo he dicho de antemano. 26 Por tanto, si les dicen: 'Miren, Él está en el desierto', no salgan; o 'Miren, Él está en las habitaciones interiores', no lo crean. 27 Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre. 28 Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres."
Explicación: La caída de Jerusalén y su Templo fue la consecuencia directa de un liderazgo religioso que, mediante el engaño, arrastró al pueblo a una rebelión política suicida contra Roma. Bajo ese mismo patrón, en el Tiempo del Fin, la bestia de la tierra (el sistema religioso apóstata) utiliza el engaño para inducir a muchos dentro del pueblo de Dios a rebelarse contra Su Palabra. Esta insurrección espiritual contra el mandamiento divino constituye la verdadera abominación que, finalmente, atraerá la desolación sobre todos aquellos que se dejan seducir, siendo encerrados en la mentira para que no tengan escapatoria.
4.- El Tiempo del Fin: el Gran Cernidor que separa el trigo de la cizaña (v. 9-14)
24:9 "Entonces los entregarán a tribulación, y los matarán, y serán odiados por todas las naciones por causa de Mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces y se entregarán unos a otros, y unos a otros se odiarán. 11 Se levantarán muchos falsos profetas y a muchos engañarán. 12 Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. 13 Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. 14 Este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin."
Explicación Profético-Histórica: En el año 70 d.C., los líderes judíos, mediante engaños, entregaron al pueblo a la tribulación de una guerra contra Roma. Mientras las legiones romanas de diversas nacionalidades sitiaban Jerusalén, la dirigencia, usurpando el nombre de Dios, incitaba a una resistencia suicida. Esto provocó el odio de las naciones (las legiones) y, simultáneamente, una fractura interna devastadora: el amor por la Torah se enfrió, el egoísmo reinó y muchos “tropezaron”, odiándose y traicionándose mutuamente al seguir a falsos voceros. Sin embargo, los discípulos de Yeshúa, advertidos, evitaron el cerco. Al huir a los "montes" —refugiándose en la instrucción de la Torah y el consejo del Maestro—, no solo preservaron sus vidas, sino que se convirtieron en testigos vitales para expandir la Buena Nueva a todas las naciones.
Explicación Profética: El patrón del primer siglo se repite en este Tiempo del Fin. La "ciudad santa", la congregación, está bajo el asedio de las naciones mediante sus leyes opresivas (la bestia del mar). El engaño prolifera a través de un liderazgo religioso apóstata (la bestia de la tierra), incitando a muchos a una rebelión abierta contra la inmutable Palabra de Dios. Esta abominación interna resultará en la desolación total para los desobedientes. Sin embargo, un remanente escapará del asedio de la mentira. Estos fieles serán los testigos del Tiempo Final, que guiarán a otros a huir hacia la seguridad inexpugnable de la Torah (la instrucción divina).
5.- Final del Tiempo del Fin: Regreso de Yeshúa (v.29-31)
24:29 “Pero inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas. 30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y Él enviará a Sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro."
Explicación: Yeshúa describe cómo el asedio de Jerusalén en el año 70 desencadena una aflicción sin precedentes (la gran tribulación). Durante cuatro años de aislamiento total encerrados en mentiras, la ciudad fue consumida por conflictos internos, hambrunas extremas, epidemias y actos de canibalismo; quienes intentaban huir morían crucificados en masa.
Yeshúa utiliza este escenario de horror para profetizar un desenlace espiritual: tras estos eventos, Su rostro dejaría de resplandecer sobre la ciudad (el sol se oscurecerá). Asimismo, el liderazgo religioso, que pretendía brillar con luz propia, perdería toda claridad. Ellos debían ser como la luna, que no posee luz propia, sino que está llamada únicamente a reflejar la gloria del Sol (Hashem), pero al rebelarse, se hundieron en la tiniebla absoluta.
En el contexto histórico del año 70 d.C., las palabras de Yeshúa adquieren un sentido preciso: tras la gran tribulación provocada por el engaño religioso, aquellos que permanecieron conscientemente atrapados en la mentira durante cuatro años enfrentaron el retiro del favor divino, expresado como el “oscurecimiento de Su rostro”. Entonces, el ejército romano irrumpió como una inundación, dejando tras de sí únicamente desolación.
Esta historia de horror, es un modelo para el Tiempo del Fin. Yeshúa advierte a Su futura congregación —Su Templo— que no se deje engañar, sino que escape hacia los montes, que simbolizan la seguridad de la Torah y la Besorah. A diferencia de los que quedaron atrapados en Jerusalén, los que queden “encerrados” en congregaciones apóstatas sufrirán hambruna por la Palabra, conflictos internos y un enfriamiento del amor que resultará en una epidemia de corrupción religiosa que los condiciona para la muerte eterna.
Inmediatamente después de la tribulación que ya estamos viviendo en este Tiempo del Fin, el rostro de Yeshúa se “oculta para los encerrados en la mentira" para dar paso a Su justicia: Su amor entrañable dejará de actuar como mediador para manifestarse como Juez. En Su regreso, Su ejército de mensajeros irrumpirá como una inundación incontenible, provocando el duelo de todas las tribus rebeldes de la tierra (las congregaciones que no son de Mashiaj). En contraste, aquellas tribus que permanecieron como testigos fieles (los dos olivos), quienes se refugiaron en "los montes" de Su instrucción, serán reunidas por Él desde los cuatro vientos para recibir Su redención.
6.- ¡Aprendan! de lo que le sucederá al templo de Piedra: "Como fue allá, será en el Tiempo del Fin" (v.32-44)
24:32 "De la higuera aprendan la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que Él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda (Nota: Refiriéndose a la destrucción de Jerusalén). 35 El cielo y la tierra pasarán, mas Mis palabras no pasarán.
36 Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. 37 Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será también la venida del Hijo del Hombre. 40 Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada.
42 Por tanto, velen, porque no saben en qué día viene su Señor. 43 Pero entiendan esto: si el dueño de casa hubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, habría velado y no habría permitido que entrara en su casa. 44 Por eso, también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre va a venir a la hora que menos piensan.
Explicación: Yeshúa exhorta a los discípulos de todas las épocas a comprender que la caída del Templo fue el fruto de un liderazgo rebelde, cuya idolatría por las piedras sustituyó la obediencia a la Palabra de Dios por la mentira. Hoy, la lección es vital: el verdadero santuario no es de piedra, sino que somos nosotros, Su congregación. No debemos permitir que este Templo espiritual sea sitiado por los engaños de un sistema religioso (la bestia de la tierra) que solo conduce a la corrupción y al oscurecimiento del rostro de Yeshúa, pues la consecuencia final de esa rebelión es la desolación total.
Así como los discípulos de la época de Yeshúa debían discernir que “el verano estaba cerca”, identificando el momento preciso para huir antes del asedio romano, los discípulos del Tiempo del Fin estamos llamados a ejercer la misma vigilancia. Para nosotros, la higuera que florece representa el engaño: una higuera que produce abundantes flores, pero ningún fruto. Su florecimiento es la señal de la expansión del engaño y apunta a que el regreso de Yeshúa, acompañado de Sus millares de mensajeros, es inminente. Estar apercibidos de los tiempos significa reconocer que el momento del juicio y de la redención ha llegado a la puerta.
Por tanto, cuando los discípulos de aquel tiempo presenciaron la destrucción de la ciudad y del Templo, debían comprender que se activaba el reloj del “Tiempo del Fin”. No obstante, es necesario hacer una distinción: una cosa fueron los acontecimientos físicos que aquella generación vio cumplirse, y otra muy distinta es el florecimiento de la mentira que enfrentan y enfrentarán las generaciones finales. Mientras el primer siglo contempló ruinas de piedra, el Tiempo del Fin será testigo de un asedio contra la Verdad, el cual persistirá hasta el regreso de Yeshúa. Porque, aunque el cielo y la tierra pasen, Su Verdad prevalecerá después del juicio, estableciéndose en el Milenio y por toda la eternidad.
Yeshúa exhorta a los discípulos del Tiempo del Fin a escudriñar la Palabra, pues aunque la fecha y la hora del regreso de Mashiaj, permanecen ocultas, las señales manifestadas en el comportamiento social son evidentes. Nuestra misión es ser como Noé: testigos de la Verdad en medio de una generación torcida y perversa. Al llegar a su culminación este tiempo, tendrá lugar una separación definitiva: muchos serán arrastrados por la inundación del juicio, así como el diluvio se llevó a los incrédulos, mientras que el remanente —los testigos fieles de la Verdad— serán dejados bajo la protección del Arca espiritual, símbolo de nuestra reunión final con el Mesías.
Así que la generación del Tiempo del Fin debe mantenerse alerta para que la venida del Señor no sea una sorpresa. Velen lo que hace la bestia del mar y la bestia de la tierra porque ellas hacen florecer la mentira.
En síntesis, en esta porción Yeshúa emite una exhortación ferviente para que la generación del Tiempo del Fin aprenda de los juicios históricos. Aunque la fecha de Su regreso permanece oculta, estamos llamados a ejercer la misma sagacidad que los apóstoles: ellos no conocían el día exacto de la invasión, pero discernieron que el “verano” estaba cerca y salieron de Jerusalén antes del asedio fatal.
La advertencia para hoy es vital: escudriñar diligentemente la Palabra para discernir el florecimiento de la mentira, no quedar atrapados en su engaño y dar testimonio de la verdad. Esto implica ser contados entre los dos olivos, es decir, el remanente judío y el remanente gentil, llamados a alumbrar en sus respectivas culturas mediante la proclamación de la Buena Noticia. De este modo, tanto judíos como gentiles podrán huir hacia el Monte de la Libertad, el refugio inexpugnable que es Su Palabra viva y fiel.
7.- Exhortación Final a la Vigilancia – La responsabilidad del siervo (v. 45-51)
24:45 "¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su debido tiempo? 46 Dichoso (Bienaventurado) es aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. 47 En verdad les digo que lo pondrá sobre todos sus bienes. 48 Pero si aquel siervo es malo, y piensa en su corazón: 'Mi señor se tarda', 49 y empieza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan, 50 el señor de aquel siervo vendrá un día en que él no lo espera y a una hora que él no sabe, 51 y lo castigará severamente y le asignará un lugar con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Explicación: Yeshúa culmina Su discurso con un llamado definitivo: ¡ sean siervos fieles y prudentes ! Ser un siervo fiel implica perseverar en la Emunáh de Yeshúa —una fidelidad firme, consciente y obediente—, desarrollando el discernimiento necesario para rechazar todo engaño. Quien posee esta Emunáh no da testimonio conforme a la mentira, sino que alimenta a otros discípulos con la Verdad. Al regreso del Señor, ese siervo será bienaventurado, pues recibirá autoridad en la gloria de Dios al ser transformado en un cuerpo incorruptible, a semejanza del Suyo.
Finalmente, Yeshúa advierte acerca de aquel que, en lugar de servirle a Él, se convierte en siervo de hombres engañadores. Ese siervo malo aprende a maltratar a sus consiervos mediante el engaño y la mentira, pues ha escogido “comer y beber” —es decir, aprender y practicar— junto a los embriagados por el sistema de este mundo (la bestia del mar), cuyas mentes han sido extraviadas. Al desperdiciar su capacidad de discernimiento, el Señor vendrá sobre él de manera inesperada, como ladrón en la noche. Su juicio será severo: recibirá la porción de los hipócritas (impíos) junto con los que rehusaron conocer a Dios; allí será el llanto y el crujir de dientes.
Shalom

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