Muchos creyentes piensan que los apóstoles enseñaban ideas nuevas, separadas de la Torá, los Profetas y los Escritos. Sin embargo, esta idea no corresponde con la realidad histórica.
En el siglo I aún no existía el Nuevo Testamento como libro. Esto nos obliga a hacernos una pregunta fundamental: ¿Qué enseñaban los apóstoles?
Para responder vamos a establecer un par de conceptos:
Primero: Lo que nosotros conocemos como el Antiguo Testamento, para los hebreos es el Tanak que muchas veces se escribe como: Tanaj. Su nombre es un acrónimo representado en tres letras: “T”, Torá: Conocida como los Cinco Libros de Moisés (Pentateuco), es la parte más sagrada. “N”, Nevi'im (Profetas): Incluye libros históricos y proféticos como Josué, Isaías y Jeremías y demas “K”, Ketuvim (Escritos): Abarca literatura sapiencial (Job, Prov., etc.), poética (Cantar de los Cantares, etc.) y libros históricos, como los Salmos, Crónicas, Reyes, etc.
Segundo: La palabra “evangelio” proviene del griego evangelion, formada por eu (bueno) y angelion (mensaje o noticia). Significa literalmente: buena noticia.
El contexto histórico
Los escritos que hoy llamamos Nuevo Testamento (evangelios y cartas apostólicas) fueron producidos aproximadamente entre los años 50 y 95 d.C.
Durante los primeros 20–30 años después de la ascensión de Yeshúa, las congregaciones no tenían evangelios escritos ni un Nuevo Testamento recopilado.
Lo que sí tenían eran dos fuentes fundamentales: El Tanak y el Testimonio del Mesías. Los apóstoles lo conocieron, se educaron con Él y vivieron sus maravillas.
Por eso, cuando el Nuevo Testamento menciona “las Escrituras”, siempre se refiere al Tanak. Un ejemplo claro es Hechos 17:11, donde los bereanos examinaban las Escrituras para comprobar la predicación de Pablo.
Nunca existió una comunidad apostólica sin Escritura; existió una comunidad sin Nuevo Testamento escrito.
¿Qué era la “buena noticia” para los apóstoles?
Para los apóstoles, el evangelio no era un libro ni una nueva religión. Era una proclamación pública, como el anuncio de un heraldo que vocea la victoria de un rey.
La buena noticia era esta: Dios había cumplido sus promesas del Tanak mediante la vida, muerte y resurrección de Yeshúa, entronizándolo como Mesías y Señor.
El apóstol Pablo preserva uno de los resúmenes más antiguos de esta proclamación:
El Mesías murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, fue sepultado, resucitó al tercer día conforme a las Escrituras y fue visto por muchos (1 Co 15:3-4).
Cuando dice: conforme a las Escrituras, significa que lo que se dice cumple fielmente lo profetizado en el Tanak. El evangelio era, por tanto, un anuncio histórico y real: ¡El Rey prometido ha sido entronizado!
¿Cómo anunciaban esa buena noticia?
Los apóstoles anunciaban esta buena noticia de dos formas complementarias: La Predica y la Enseñanza
La prédica en griego es (Kerygma / Proclamación), la usaban como inspiración y el llamado a la acción, es un discurso exhortativo en el que se proclama una verdad de las Escrituras y se demanda una respuesta. Por otro lado, la enseñanza (Didaché / Instrucción), se centra en la transmisión de conocimiento y el entendimiento intelectual de las Escrituras. Su objetivo es que el oyente comprenda los "porqués" y los "cómo".
Los apóstoles hacían ambas cosas, pero las distinguían claramente según el público y el objetivo del momento. La prédica era para quienes aún no creían. Su objetivo era anunciar el evangelio y llamar al arrepentimiento. Esto es lo que hizo Pedro en su discurso en la fiesta de Shavuot (Hechos 2). No era una enseñanza, sino un llamado urgente al arrepentimiento y a la fidelidad a Yeshúa.
La enseñanza es lo que vino después de esa prédica de Pedro, cuando 3,000 personas se bautizaron y se reunieron para ser enseñados con profundidad por los apóstoles. Significa que Primero se anunciaba al Rey. Luego se enseñaba a vivir en su Reino.
Cómo funcionaba una congregación del siglo I
Si imaginamos una reunión apostólica, encontramos dos fuentes que eran la autoridad allí, El Tanaj que era la autoridad escrita. Se leía y se enseñaba regularmente en cada Shabat, como se puede ver en Hechos 15:21. Y La enseñanza apostólica, que era la autoridad viva. Transmitía el testimonio directo de Yeshúa y explicaba cómo el Tanak apuntaba al Mesías.
Con el paso del tiempo, esta enseñanza apostólica fue puesta por escrito y reconocida por las congregaciones como lo que hoy conocemos como Nuevo Testamento.
El proceso de formación del Nuevo Testamento
La formación del canon no fue instantánea:
- Siglos I–II: circulación de cartas y evangelios individuales.
- Siglos II–III: lectura conjunta en las iglesias.
- Siglo IV: aparición del códice que reúne ambos testamentos.
La iglesia de los primeros siglos terminó reuniendo el Tanaj y los escritos apostólicos en un solo conjunto, reconociendo que ambos forman una única historia de salvación. Con la expansión del cristianismo en el mundo grecorromano, se produjo un distanciamiento progresivo de las raíces lingüísticas y culturales hebreas.
Síntesis
No puede existir el evangelio sin el Tanaj. Si se quita algunos de sus tres componentes: la Torá, los Profetas y los Escritos:
- No hay promesas que cumplir
- No hay marco profético
- No hay contexto para entender la obra del Mesías.
Si se elimina o “abole” la Torah, como algunos piensan, sería como intentar comprender el cumplimiento de un pacto sin tener el pacto original.
Conclusión
¿Qué enseñaban los apóstoles?
Ellos no presentaban una nueva religión, sino que predicaban —basándose estrictamente en la Torá, los Profetas y los Escritos— que Dios había sido fiel a Su palabra al manifestarse en semejanza de hombre.
Predicaban que el Dios de Israel, el mismo del Tanaj, se había revelado de manera definitiva tanto a hebreos como a gentiles a través de Yeshúa y enseñaban que Él, como cumplimiento de toda promesa legal (Torah) y profética (Profetas), ha recibido toda autoridad como Rey soberano.
Por lo tanto, la proclamación de la Buena Nueva no era solo un mensaje de consuelo, sino el anuncio oficial de que ha comenzado el Tiempo del Fin, "el año agradable del Señor" que anuncio Isaías 61:2 y confirmó Yeshúa en Lucas 4:19. Es el tiempo de preparación activa para el regreso del Rey y la consumación de Su Reino.
Shalom.

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