1. La Identidad de la Eklesia (La Congregación)
Para comprender el verdadero significado de celebrar Shavuot, es fundamental corregir un error profundamente arraigado: pensar que lo ocurrido en Hechos 2 —lo que llaman "Pentecostés"— marca el nacimiento de una nueva institución llamada "iglesia" que vino a reemplazar al pueblo escogido de Dios.
Esta desconexión surge al desvincular los acontecimientos de Hechos 2, del Plan de Redención del Creador, y nace de la enseñanza equívocada de que el término griego eklesia equivale al concepto moderno de iglesia. En realidad, eklesia es la traducción del vocablo hebreo Kajal, que significa asamblea o congregación.
Esta congregación o Kajal nació al salir el pueblo escogido de Egipto; luego frente al monte Sinaí, el Eterno la constituyó como Su congregación mediante la unión de la Casa de Judá, la Casa de Israel y una multitud de naciones gentiles que aceptaron las instrucciones del Dios único.
Las instrucciones y promesas del Eterno en el Sinaí, fueron dadas tanto para la congregación que estuvo presente en aquel momento, como para todos aquellos que se harían seguidores de Yeshúa en todo tiempo, lengua y nación. Por lo tanto, no existe una iglesia que reemplace al pueblo de Dios; lo que existe es una sola y continua congregación de creyentes que comenzó en el Éxodo, permanece hoy y continuará por la eternidad.
2. De Pentecostés a Shavuot
Lo que el cristianismo tradicional llama "Pentecostés" (palabra griega que simplemente significa "cincuenta") no es un evento fortuito que inventaron los apóstoles en Hechos 2. Los discípulos no estaban en Jerusalén inventando una nueva festividad cristiana; estaban allí por orden explícita del Mashiaj resucitado para esperar la promesa (derramamiento del Ruaj HaKodesh). Yeshúa llevaba cuarenta días resucitado y faltaban nueve para completar la cuenta del omer y celebrar en el día cincuenta (pentecostés) La Fiesta de las Semanas, en hebreo Shavuot, la celebración de la cosecha de los granos.
Shavuot es parte fundamental del Plan de Redención de Dios, el cual se divide en dos grandes temporadas proféticas para los tiempos finales de este mundo, los cuales ya que estamos viviendo:
Fiestas de Primavera de este mundo (la Primera llegada de Mashiaj):
- Pésaj (Pascua): El sacrificio de Yeshúa que anuncia la libertad
- Jag HaMatzot (Panes sin Levadura): Exhortación a dejar el pecado
- Bikkurim (Primicias): Muestra de La victoria sobre la muerte
- Shavuot: La entrega del Ruaj HaKodesh para capacitarnos a vivir conforme a Su Instrucción (Torá).
- Yom Teruah (Trompetas): El clamor de júbilo por la primera resurrección
- Yom Kippur (Día de la Expiación): La llegada del Mesías.
- Sukot (tabernáculos): El Reino Milenial.
3. Las Dos Dimensiones de Shavuot
Esta festividad conecta de manera perfecta el pasado con nuestro presente a través de dos significados:
- Significado Histórico: Conmemora la entrega de las Diez Palabras en el Sinaí y la cosecha agrícola anual en la tierra de Israel, la cual se iniciaba con la presentación de las primicias ante el Creador. En el Nuevo Pacto, este momento histórico cobra su máximo esplendor cuando Yeshúa resucitado es visto fuera de la tumba por María de Magdala, constituyéndose Él mismo como las primicias de la resurrección.
- Significado Profético: Es el tiempo que vivimos hoy. Representa el conteo del omer, esos días que en el Kairos (el tiempo perfecto) de Dios se completarán para que se manifieste la cosecha final. A través de este proceso y mediante la educación en la fidelidad (emunah), el Creador está llevando a cabo una separación diaria e irreversible entre el trigo y la cizaña.
El cumplimiento profético de Shavuot ocurre cada día: aquellos que eligen amar a Yeshúa demostrando su amor a través de la obediencia a sus mandamientos son el trigo; aquellos que los desechan demuestran ser la cizaña.
4. El Proceso de la "Era"
Ser trigo no nos exime del proceso. El trigo maduro es llevado a la "era" de trillar, un lugar donde el buey lo pisa con fuerza. Espiritualmente, este buey representa las presiones de este mundo: el estrés, la dependencia del dinero, la falta de amor por el prójimo y la tentación constante de rendirse ante el sistema del mundo.
Este pisoteo tiene un propósito divino: romper la corteza exterior para extraer la madurez de nuestra fidelidad. El peligro radica en dejarnos consumir por el proceso; algunos se rinden y son "comidos por el buey", mientras que los que perseveran en la emunah (fidelidad obediente) mantienen su esencia (trigo) y serán finalmente cosechados y guardados de forma segura en el granero del Dueño. Por el contrario, la cizaña (los desobedientes), al no tener peso ni raíz, será aventada por el viento, dispersada y finalmente recogida para ser quemada.
Conclusión
No celebramos un "Pentecostés" aislado ni el nacimiento de una religión que excluye las raíces de la fidelidad de Mashiaj. En Shavuot completamos el ciclo: la entrega de la Palabra escrita en el Sinaí se perfecciona con la entrega del Ruaj HaKodehs tras el ascenso de Yeshúa, cumpliendo la promesa de que Él habitaría en nosotros hasta el fin.
Shavuot nos recuerda que hoy mismo estamos siendo trillados. Los tiempos difíciles nos están pisoteando, pero el objetivo no es nuestra destrucción, sino nuestra maduración. Ante este pisoteo, perseveramos con los ojos puestos en el Autor y Consumador de la emunah, quien es nuestro máximo ejemplo de perseverancia: aquel que escuchó para hacer.
Por tanto, perseveremos en la obediencia estricta a Sus mandamientos, resistamos el peso del mundo y asegurémonos de ser ese trigo aprobado que el Dueño de la mies viene a buscar para guardar para siempre en Su granero.
¡Que Su fidelidad nos sostenga!

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